Sálvese quien pueda

Sin espíritu de cuerpo en la Legislatura.

22 Mayo 2002
Por Juan Manuel Asis

Implosión. Es lo que cabe esperar que suceda en la Legislatura a raíz del desafuero masivo de legisladores que reclama el fiscal anticorrupción, Esteban Jerez. La Cámara puede romperse hacia adentro por las presiones internas. Las instancias institucionales y hasta políticas para dirimir esta situación conflictiva han sido superadas por los hechos. En adelante no pesarán las decisiones de bloque sino las personales. Se viene el tiempo del sálvese quien pueda y del abandono del espíritu de cuerpo, del no a la lealtad con costo.
Algunos piensan seriamente que no tienen por qué quedar bajo la sospecha generalizada por la denuncia de coimas por el voto de la reforma constitucional y evalúan la alternativa de someterse a la investigación de la Justicia. Es más, están los que entienden que el juez Víctor Manuel Pérez debería limitar el desafuero a siete o diez legisladores. Eso es lo mismo que admitir que algo raro pudo haber existido y que no están todos involucrados. Esto lleva a deducir que no cabe una reacción como cuerpo para negarse al desafuero. Es probable que los que nada tengan que esconder -que pueden ser todos, hasta que se pruebe lo contrario- acepten ser desaforados. Aquí es donde chocarán los intereses personales con los de grupo, los políticos y los institucionales. Las presiones estarán a la hora del día. La Cámara puede convertirse en una caldera.
"Pensando en la gente"
Al embrollo no serán ajenos los 13 legisladores que rechazaron la reforma. "Votaremos pensando en la gente", dijo un legislador radical para justificar el voto favorable a la demanda de la Justicia. Será otro elemento de conflicto, ya que las acusaciones serán entre pares. Veremos un juego en el barro, de donde nadie sale limpio. La embarradura puede llegar a justificar los reclamos de los que sueñan con la intervención de la Legislatura. "Que se vayan todos", decían los cánticos de la calle.
En medio de la incertidumbre sobre lo que puede pedir o no Pérez, están las especulaciones de los parlamentarios que suponen que desde la Justicia no se quiere investigar nada realmente. Estiman que, al pedir un desafuero masivo, lo que se pretende es obtener una reacción en contrario de la Cámara. Respondería a la teoría de que para el rédito político es mejor la sospecha que intentar comprobar culpas. Lo que es real, ya que la imagen popular -aún sin pruebas- es de una Legislatura corrompida, con todos incluidos, los 27 de un lado y los 13 del otro. Nadie se salva, en Tucumán ni en el país.
Eso casi obligaría a los que quieren seguir en la senda pública a evitar la defensa corporativa y a ajustarse a su propia salvaguarda. Hay varios jóvenes parlamentarios que no están dispuestos a rifar su futuro político por el posible desliz de alguno de sus pares. Son los que reniegan de aquella broma que dice que el dirigente que llega a legislador primero, cambia el auto, luego la casa y, por último, la mujer. Claro que todo lo que se dice en chiste y se acusa en serio tiene que comprobarse.
Los tiempos y los hechos indican que presiones habrá de sobra en estos días, y que las esquirlas llegarán hasta la Casa de Gobierno. Nadie puede tirar la primera piedra. Pero muchos no quieren ser arrastrados al lodo y esperan, con ansiedad, que Pérez resuelva pedir el desafuero de unos pocos legisladores.
Sea como fuere, esta historia será de final abierto.

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