12 Enero 2004 Seguir en 
Miden menos de un metro y medio. No cantan en rondas ni juegan a las escondidas. Tienen pequeñas manos, pero igual ya pueden agarrar armas para asaltar. En su mayoría, son menores de 12 años. Esa franja de niños delincuentes aumenta a pasos agigantados y preocupa a las autoridades, ya que no hay reglas claras ni establecimientos para tratarlos.
Cada vez son más chicos los que ingresan al círculo de la droga y de la delincuencia. "Un 40% de los delincuentes menores tiene menos de 12 años", destacó el juez de Menores de la I Nominación, Raúl Ruiz. El magistrado sostuvo, además, que los delitos cometidos por los más chicos aumentaron considerablemente el último año.
El principal problema que tienen las autoridades es que, en nuestra provincia, sólo se puede alojar a los menores infractores en institutos después de los 14 años.
Los más chicos no pueden ser detenidos y si son demorados tienen que ser devueltos a sus padres. Luego, una asistente social debe hacerles un seguimiento. "Pero en la mayoría de las familias de los niños que delinquen no hay contención y los pequeños vuelven a robar. Creo que es necesaria una seria intervención del Estado para tratar el problema desde la base. Es un tema conocido, pero pocos hablan de él", resaltó el juez.
Casi todos los niños delincuentes provienen de barrios marginales. Una de las zonas más problemáticas por la gran cantidad de menores delincuentes es el barrio Juan XXIII, más conocido como "La Bombilla". Lo siguen "El Sifón", "El Chivero", "Trulalá" y Costanera Norte.
A cualquier hora, las calles de "La Bombilla" están repletas de niños. Allí hay una población total de 5.113 personas, de las cuales 1.995 son chicos menores de 14 años. "Muchos ya comenzaron a drogarse con pegamento y a delinquir. Los niños, en su mayoría, son violentos e impulsivos. Tienen 8, 9 y 10 años y son capaces de estar armados y de asaltar a cualquiera que pase por las calles", comentó la doctora María Cristina Acosta, jefa del Caps de la zona. Miriam Sánchez, psicóloga del Centro de Salud, coincidió con sus apreciaciones.
La mayoría de los niños delincuentes ha dejado la escuela antes de completar el sexto año. Forman parte de una familia numerosa y sus padres son desocupados. En muchos casos, hasta tienen uno de los progenitores cumpliendo condenas.
"En esas circunstancias, es difícil que muchos chicos no sean delincuentes. Por este motivo, es necesario ir al fondo de las causas de la delincuencia precoz", detallaron las expertas.
Los asaltos se repiten en cada esquina de "La Bombilla" a toda hora. El viernes pasado, en Alberti y Chile, un grupo de chicos, conocidos como los "Teletubies", asaltó a un motociclista. Eran las 15. "Habían estado drogándose con pegamento en un videojuego de la zona. Luego salieron con pistolas a asaltar", comentó Carmen Aguilar, de 47 años, y dueña de un almacén. "A mí ya me arrebataron la cartera dos veces; son terribles", agregó.
Entre sonrisas
"Uno los ve tan chiquitos, correteando por las calles. No se imagina que pueden llegar a robar. Pero de pronto, entre sonrisas, sacan un arma y te asaltan. Cada vez hay más y uno les teme más a los chicos que a los grandes", dijo Beatriz Aguirre, que vive en el barrio El Bosque. "Los chicos vienen de "La Bombilla" a robar aquí. Son muy atrevidos, no tienen miedo y corren rapidísimo", detalló.
En la zona de "El Sifón" y "Trulalá", hay 1.400 niños que son considerados de riesgo.
Gonzalo y Dahiana tienen 8 y 9 años y viven en "El Sifón". Ellos tienen compañeritos de escuela a quienes después de las tareas los ven armados y drogándose en la zona de calle San Miguel y Perú. "Están siempre esperando que pase alguien para asaltarlo y robarle la bici. Después las venden. Nosotros tenemos miedo, a pesar de que antes jugábamos con ellos", relataron los pequeños.
Los límites son desconocidos
La diferencia entre los niños y los jóvenes que delinquen es que los primeros no tienen la noción de los valores respecto de lo que está bien ni de lo que está mal. No conocen los límites porque en sus casas tampoco los tienen y porque la mayoría no va a la escuela, donde les podrían enseñar esos principios. Así explica la problemática la defensora de menores de la IV Nominación, Inés Avellaneda.
Todas las Defensorías de Menores ya pusieron luz roja acerca de la problemática y de la necesidad de que se diferencie a la franja de los menores de 12 años que delinquen de los adolescentes. "Nosotros advertimos en reiteradas oportunidades que esto iba en aumento, pero nunca nos escucharon", reclamó Avellaneda. "Siempre que hablamos con estos chicos, ellos niegan haber robado porque ni siquiera conocen que lo que hicieron está mal. Para ellos es una cosa normal porque fueron criados en ambientes de violencia", recordó la defensora. El reclamo más frecuente de las defensoras es que se habilite un edificio donde se pueda tratar a los menores de 12 años, ya que en la actualidad no existe. "Generalmente son llevados a comisarías, en condiciones infrahumanas, y luego devueltos a sus padres, y vuelven a delinquir", comentó. "Es necesario que estos niños sean incluidos en las políticas sociales y que se les dé la importancia que requiere un problema tan grave como este", añadió.
Los mayores se aprovechan
La mitad de los delitos que llegan a la Fiscalía de Feria son cometidos por menores. La barrera de la edad cada vez se disuelve más y hay niños de hasta ocho años que figuran en algunas causas.
Los delitos más comunes que cometen los niños delincuentes son arrebatos, robos, amenazas y robos agravados por el uso de armas.
Según el fiscal de Feria, Carlos Albaca, en muchísimos casos existe un aprovechamiento de la situación por parte de los adultos, ya que los menores son inimputables.
Conocimiento
En ese sentido, el fiscal destacó que la mayoría de los chicos que delinquen conocen las disposiciones legales y las limitaciones del código procesal, saben que son inimputables, que no pueden ser detenidos, que no hay establecimientos que los contengan y que, por supuesto, se aprovechan de todo eso. "Actúan con la seguridad de que van a volver a la calle y por eso siguen delinquiendo", agregó.
Pero para el fiscal Albaca, la solución al problema no pasa por bajar la edad de la punibilidad, sino por tratar el tema desde la raíz. "Es un drama social; por lo tanto, es por ahí por donde debe resolverse. Hay que hacer control de natalidad, dar trabajo, garantizar educación y contener a los más pequeños, que son los más expuestos a repetir la historia de sus padres", remarcó.
Cada vez son más chicos los que ingresan al círculo de la droga y de la delincuencia. "Un 40% de los delincuentes menores tiene menos de 12 años", destacó el juez de Menores de la I Nominación, Raúl Ruiz. El magistrado sostuvo, además, que los delitos cometidos por los más chicos aumentaron considerablemente el último año.
El principal problema que tienen las autoridades es que, en nuestra provincia, sólo se puede alojar a los menores infractores en institutos después de los 14 años.
Los más chicos no pueden ser detenidos y si son demorados tienen que ser devueltos a sus padres. Luego, una asistente social debe hacerles un seguimiento. "Pero en la mayoría de las familias de los niños que delinquen no hay contención y los pequeños vuelven a robar. Creo que es necesaria una seria intervención del Estado para tratar el problema desde la base. Es un tema conocido, pero pocos hablan de él", resaltó el juez.
Casi todos los niños delincuentes provienen de barrios marginales. Una de las zonas más problemáticas por la gran cantidad de menores delincuentes es el barrio Juan XXIII, más conocido como "La Bombilla". Lo siguen "El Sifón", "El Chivero", "Trulalá" y Costanera Norte.
A cualquier hora, las calles de "La Bombilla" están repletas de niños. Allí hay una población total de 5.113 personas, de las cuales 1.995 son chicos menores de 14 años. "Muchos ya comenzaron a drogarse con pegamento y a delinquir. Los niños, en su mayoría, son violentos e impulsivos. Tienen 8, 9 y 10 años y son capaces de estar armados y de asaltar a cualquiera que pase por las calles", comentó la doctora María Cristina Acosta, jefa del Caps de la zona. Miriam Sánchez, psicóloga del Centro de Salud, coincidió con sus apreciaciones.
La mayoría de los niños delincuentes ha dejado la escuela antes de completar el sexto año. Forman parte de una familia numerosa y sus padres son desocupados. En muchos casos, hasta tienen uno de los progenitores cumpliendo condenas.
"En esas circunstancias, es difícil que muchos chicos no sean delincuentes. Por este motivo, es necesario ir al fondo de las causas de la delincuencia precoz", detallaron las expertas.
Los asaltos se repiten en cada esquina de "La Bombilla" a toda hora. El viernes pasado, en Alberti y Chile, un grupo de chicos, conocidos como los "Teletubies", asaltó a un motociclista. Eran las 15. "Habían estado drogándose con pegamento en un videojuego de la zona. Luego salieron con pistolas a asaltar", comentó Carmen Aguilar, de 47 años, y dueña de un almacén. "A mí ya me arrebataron la cartera dos veces; son terribles", agregó.
Entre sonrisas
"Uno los ve tan chiquitos, correteando por las calles. No se imagina que pueden llegar a robar. Pero de pronto, entre sonrisas, sacan un arma y te asaltan. Cada vez hay más y uno les teme más a los chicos que a los grandes", dijo Beatriz Aguirre, que vive en el barrio El Bosque. "Los chicos vienen de "La Bombilla" a robar aquí. Son muy atrevidos, no tienen miedo y corren rapidísimo", detalló.
En la zona de "El Sifón" y "Trulalá", hay 1.400 niños que son considerados de riesgo.
Gonzalo y Dahiana tienen 8 y 9 años y viven en "El Sifón". Ellos tienen compañeritos de escuela a quienes después de las tareas los ven armados y drogándose en la zona de calle San Miguel y Perú. "Están siempre esperando que pase alguien para asaltarlo y robarle la bici. Después las venden. Nosotros tenemos miedo, a pesar de que antes jugábamos con ellos", relataron los pequeños.
Los límites son desconocidos
La diferencia entre los niños y los jóvenes que delinquen es que los primeros no tienen la noción de los valores respecto de lo que está bien ni de lo que está mal. No conocen los límites porque en sus casas tampoco los tienen y porque la mayoría no va a la escuela, donde les podrían enseñar esos principios. Así explica la problemática la defensora de menores de la IV Nominación, Inés Avellaneda.
Todas las Defensorías de Menores ya pusieron luz roja acerca de la problemática y de la necesidad de que se diferencie a la franja de los menores de 12 años que delinquen de los adolescentes. "Nosotros advertimos en reiteradas oportunidades que esto iba en aumento, pero nunca nos escucharon", reclamó Avellaneda. "Siempre que hablamos con estos chicos, ellos niegan haber robado porque ni siquiera conocen que lo que hicieron está mal. Para ellos es una cosa normal porque fueron criados en ambientes de violencia", recordó la defensora. El reclamo más frecuente de las defensoras es que se habilite un edificio donde se pueda tratar a los menores de 12 años, ya que en la actualidad no existe. "Generalmente son llevados a comisarías, en condiciones infrahumanas, y luego devueltos a sus padres, y vuelven a delinquir", comentó. "Es necesario que estos niños sean incluidos en las políticas sociales y que se les dé la importancia que requiere un problema tan grave como este", añadió.
Los mayores se aprovechan
La mitad de los delitos que llegan a la Fiscalía de Feria son cometidos por menores. La barrera de la edad cada vez se disuelve más y hay niños de hasta ocho años que figuran en algunas causas.
Los delitos más comunes que cometen los niños delincuentes son arrebatos, robos, amenazas y robos agravados por el uso de armas.
Según el fiscal de Feria, Carlos Albaca, en muchísimos casos existe un aprovechamiento de la situación por parte de los adultos, ya que los menores son inimputables.
Conocimiento
En ese sentido, el fiscal destacó que la mayoría de los chicos que delinquen conocen las disposiciones legales y las limitaciones del código procesal, saben que son inimputables, que no pueden ser detenidos, que no hay establecimientos que los contengan y que, por supuesto, se aprovechan de todo eso. "Actúan con la seguridad de que van a volver a la calle y por eso siguen delinquiendo", agregó.
Pero para el fiscal Albaca, la solución al problema no pasa por bajar la edad de la punibilidad, sino por tratar el tema desde la raíz. "Es un drama social; por lo tanto, es por ahí por donde debe resolverse. Hay que hacer control de natalidad, dar trabajo, garantizar educación y contener a los más pequeños, que son los más expuestos a repetir la historia de sus padres", remarcó.







