La mayoría de los tucumanos cree que más educación y trabajo pueden bajar los delitos

Un problema social. En el Ministerio de Seguridad creen que el 70% de los hechos delictivos no se registra. Buscan que la Policía gane la confianza de los ciudadanos.

UN LUGAR INSEGURO. En el barrio El Bosque, los vecinos están curados de espanto.
UN LUGAR INSEGURO. En el barrio El Bosque, los vecinos están curados de espanto.
11 Enero 2004
Por desconfianza o por escepticismo, muchos tucumanos que han vivido algún episodio de inseguridad no realizan la denuncia policial, y la mayoría opina que sólo se puede combatir esta problemática con más educación y trabajo.
Esto se desprende de una encuesta realizada para LA GACETA por el grupo consultor Sociología y Mercado, de Julio Chit y Roxana Laks. El sondeo se realizó entre 504 personas de 11 puntos geográficos distintos en toda la provincia, entre el 27 y el 29 de diciembre de 2003. Según el relevamiento, el 31% de los encuestados dijo haber sufrido algún episodio vinculado a la inseguridad durante el año pasado.
Cuando les preguntaron a las víctimas de la inseguridad si habían realizado una denuncia policial luego del hecho que sufrieron, un 42,5% contestó que no, mientras que un 57,5% afirmó haber hecho la denuncia.

Las alternativas
La educación parece ser la mejor alternativa para combatir el grave problema de inseguridad que vive la provincia, según consideró el 35% de los encuestados.
En tanto, el 31% cree que con más fuentes de trabajo pueden bajar los altos índices delictivos que hay actualmente. Muy por debajo de esa cifra, los consultados piensan que la problemática puede superarse con más policías (15%), con sanciones (12%) y con armas en casa (5%). El resto sostiene que no hay solución.

Cifras en negro
En el Ministerio de Seguridad de la provincia creen que existe una cifra en negro de delitos que no se denuncian y que representan el 70% del total de los hechos delictivos que se producen.
Fernando Hevia, integrante del Ministerio de Seguridad Ciudadana, cree que muchas víctimas de hechos delictivos no denuncian porque desconfían de la Policía y de la Justicia.
"Muchas veces, no hay una respuesta efectiva de la Policía por falta de medios y de personal. También hay demoras en el sistema judicial porque está desbordado de causas. La víctima, por lo tanto, no recibe respuestas", detalló.
Según Hevia, los delitos que menos se denuncian son los robos y asaltos menores; estos, paradójicamente, son los que con más frecuencia ocurren en la provincia.
Esta problemática es considerada por el Gobierno actual. Por tal motivo están instruyendo a los efectivos policiales para que atiendan a la víctima de forma personalizada y con serenidad, aun cuando los delitos no se resuelvan. "Queremos eliminar el sistema burocrático e instalar un sistema modelo de calidad y servicio", detalló. Entre las medidas a tomar para que los que sufrieron episodios de inseguridad se animen a denunciar, el Ministerio abrirá desde el próximo mes una oficina de atención y orientación a la víctima. Otro proyecto que comenzó a llevarse a cabo es la patrulla urbana de prevención. Se trata de un grupo de efectivos que recorren los barrios y tienen el objetivo de ganar la confianza de los vecinos con la Policía.
Respecto del problema de inseguridad que vive la provincia, Hevia explicó que es un problema social y que, en consecuencia, las planificaciones deben ser interdisciplinarias e interinstitucionales. "El arresto no es la única vía porque tenemos cárceles saturadas y el índice delictivo no baja. Hay que considerar más educación y trabajo", sostuvo.

En El Bosque dicen que los ladrones vigilan a la Policía


En el barrio El Bosque, gran parte de los vecinos sufre a diario la inseguridad en sus propias casas o en las calles. Sin embargo, la mayoría no realiza denuncias porque desconfía del efectivo accionar de la Policía, según informaron los integrantes del centro vecinal "Formar y Crear".
"La ola de asaltos es imparable. Ocurre en cualquier parte del barrio y a cualquier hora. Hay arrebatos en cada esquina; todos los fines de semana desvalijan casas; los repartidores, taxistas y colectiveros no pueden circular porque los asaltan. Ya tuvimos muertos. La situación es terrible", describió Graciela Sales de Pizarro, presidenta del centro vecinal.

Sin respuestas
La mujer destacó que ya nadie quiere denunciar porque la Policía no da respuestas. "Nunca encuentran nada de lo robado y tampoco pueden detener a los ladrones, porque la mayoría son menores que vienen de ?La Bombilla?. Corren más rápido que los agentes y se esconden en su barrio; allí la Policía no se anima a entrar", detalló. Sales de Pizarro añadió que no hay suficientes agentes y que no están equipados. "Los delincuentes vigilan a la Policía. Esperan que se vaya y después salen a robar", indicó.

Taxistas y remiseros están hartos de que los asalten


Otras personas que a diario sufren la inseguridad y ya casi no realizan denuncias porque están hartos de la falta de respuestas, son los remiseros y taxistas.
"No vale la pena denunciar, a no ser que nos roben el auto. Pero la mayoría de las veces que nos asaltan, nos sacan la recaudación del día. Si vamos a la comisaría, los policías siempre nos piden plata y además perdemos tiempo para que después nunca se encuentre a los asaltantes", sostuvo el remisero Miguel Carino.
El hombre agregó que si la Policía llega a detener a algún ladrón, los delincuentes salen rápidamente de la cárcel por decisión de la Justicia. "Uno se angustia, pasa un mal momento, y nadie da respuestas", consideró.
El taxista Raúl Medina fue asaltado dos veces en su vida. La primera vez hizo la denuncia y fue una mala experiencia. "Fue en diciembre de 2002. Llegué a la comisaría y me pidieron $20 para el gasoil para ir a buscar a los delincuentes. No los atraparon, pero sí encontraron el auto que me habían robado. En el traslado del vehículo a la seccional, los agentes me sacaron la rueda de auxilio", detalló. "Nunca más hice una denuncia ni la voy a hacer si vuelven a robarme. No creo en la Policía ni en la Justicia", concluyó.

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