11 Enero 2004 Seguir en 
Siete presos y cuatro guardiacárceles heridos fue el resultado de una violenta revuelta que se registró ayer a la siesta en el penal de Villa Urquiza, cuando los internos tomaron la escuela de la cárcel, según informaron altas fuentes del penal.
El hecho comenzó pasadas las 15, en la rotonda de la cárcel, cuando un interno reclamó, rompiendo vidrios, que le entregaran un medicamento que necesitaba para su problema de asma. Al parecer, la provisión del remedio se había retrasado unos días.
Arrojaban pupitres
Luego, otros presos de la Unidad 1 y 2, de procesados y penados, se adhirieron a la protesta. Minutos después, los reos tomaron la escuela del penal, desde donde comenzaron a arrojar pupitres.
En ese momento, cuatro guardiacárceles resultaron con lesiones superficiales y las autoridades del penal llamaron a los efectivos de Infantería y del Grupo CERO para que los ayudaran a controlar a los revoltosos.
Entonces, los presos se amontonaron en uno de los pabellones y se encerraron con un candado. Los agentes de seguridad tuvieron que controlarlos haciendo disparos con balas de goma. Siete internos resultaron heridos con estos proyectiles, pero están fuera de peligro. Cerca de las 17, los policías lograron reordenar a los internos y la calma volvió al penal. Se realizó un control general de los pabellones.
A pesar de que anoche todo parecía muy tranquilo en Villa Urquiza, fuentes de la cárcel dijeron que el malestar es permanente en las unidades 1 y 2, ya que estarían sobrecargada de internos.
El hecho comenzó pasadas las 15, en la rotonda de la cárcel, cuando un interno reclamó, rompiendo vidrios, que le entregaran un medicamento que necesitaba para su problema de asma. Al parecer, la provisión del remedio se había retrasado unos días.
Arrojaban pupitres
Luego, otros presos de la Unidad 1 y 2, de procesados y penados, se adhirieron a la protesta. Minutos después, los reos tomaron la escuela del penal, desde donde comenzaron a arrojar pupitres.
En ese momento, cuatro guardiacárceles resultaron con lesiones superficiales y las autoridades del penal llamaron a los efectivos de Infantería y del Grupo CERO para que los ayudaran a controlar a los revoltosos.
Entonces, los presos se amontonaron en uno de los pabellones y se encerraron con un candado. Los agentes de seguridad tuvieron que controlarlos haciendo disparos con balas de goma. Siete internos resultaron heridos con estos proyectiles, pero están fuera de peligro. Cerca de las 17, los policías lograron reordenar a los internos y la calma volvió al penal. Se realizó un control general de los pabellones.
A pesar de que anoche todo parecía muy tranquilo en Villa Urquiza, fuentes de la cárcel dijeron que el malestar es permanente en las unidades 1 y 2, ya que estarían sobrecargada de internos.







