11 Enero 2004 Seguir en 
Bagdad.- Un día después de que el Pentágono declaró prisionero de guerra enemigo a Saddam Hussein, capturado hace un mes en el norte de Irak, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) pidió permiso a Washington para visitar al preso y cerciorarse sobre el trato en cautiverio. Un vocero de la Casa Blanca dijo que el tema está bajo estudio. La Convención de Ginebra exige que los prisioneros reciban tratamiento humano, sin intimidaciones, insultos ni exposición a la curiosidad pública, así como comida apropiada, un pago mensual de acuerdo con su rango y libertad para practicar su religión. Además, el prisionero no tiene obligación de dar durante un interrogatorio más que su nombre y apellido, su rango, fecha de nacimiento y su número de identificación.
Disgusto en Bagdad
Por otra parte, el Consejo de Gobierno provisorio iraquí -designado por EE.UU.- se quejó por la decisión del Pentágono de otorgar el estatus que le confieren los derechos establecidos en la Convención de Ginebra. "Nos extraña y nos disgusta esta decisión", declaró el juez Dara Nuredin, director del comité jurídico del Consejo. "Nosotros consideramos que Saddam ha cometido crímenes contra los iraquíes y será juzgado ante un tribunal iraquí", subrayó, y adelantó que el juicio podría celebrarse en seis meses. En algunos círculos políticos iraquíes se habla incluso de un supuesto arreglo entre el ex dictador y Washington. Sin embargo, según los abogados del Pentágono, Saddam fue catalogado como prisionero de guerra desde su captura, porque fue el comandante en jefe del ejército iraquí. No obstante, esa determinación podría ser objeto de revisión según el resultado de las investigaciones en curso. Además, EE.UU. negó que se haya llegado a un trato con él. El Pentágono subrayó que Saddam, actualmente alojado en un lugar secreto, siempre fue tratado según la Convención de Ginebra. No obstante, desde que lo hallaron en un precario escondite subterráneo, en los fondos de una granja cerca de Tikrit, no se difundieron nuevas fotos del ex fugitivo. (Télam/Reuter)
Disgusto en Bagdad
Por otra parte, el Consejo de Gobierno provisorio iraquí -designado por EE.UU.- se quejó por la decisión del Pentágono de otorgar el estatus que le confieren los derechos establecidos en la Convención de Ginebra. "Nos extraña y nos disgusta esta decisión", declaró el juez Dara Nuredin, director del comité jurídico del Consejo. "Nosotros consideramos que Saddam ha cometido crímenes contra los iraquíes y será juzgado ante un tribunal iraquí", subrayó, y adelantó que el juicio podría celebrarse en seis meses. En algunos círculos políticos iraquíes se habla incluso de un supuesto arreglo entre el ex dictador y Washington. Sin embargo, según los abogados del Pentágono, Saddam fue catalogado como prisionero de guerra desde su captura, porque fue el comandante en jefe del ejército iraquí. No obstante, esa determinación podría ser objeto de revisión según el resultado de las investigaciones en curso. Además, EE.UU. negó que se haya llegado a un trato con él. El Pentágono subrayó que Saddam, actualmente alojado en un lugar secreto, siempre fue tratado según la Convención de Ginebra. No obstante, desde que lo hallaron en un precario escondite subterráneo, en los fondos de una granja cerca de Tikrit, no se difundieron nuevas fotos del ex fugitivo. (Télam/Reuter)







