08 Enero 2004 Seguir en 
Porto Alegre, Brasil.- Un hombre confesó que el año pasado abusó sexualmente y asesinó por placer al menos a 12 chicos de entre 8 y 14 años en el Estado brasileño de Río Grande do Sul. Muchas de sus víctimas permanecen desaparecidas. La policía civil brasileña identificó al hombre como Adriano da Silva, de 25 años, quien confesó los crímenes al ser detenido. Los vecinos quisieron linchar al asesino serial al enterarse de la confesión.
La investigación que derivó en la detención (y posterior confesión) comenzó días atrás, cuando un chico de 13 años que vendía helados en la calle fue hallado asesinado en la frontera entre Río Grande do Sul y Santa Catarina. Varios testigos indicaron haber visto al niño con Silva horas antes de su desaparición. El hombre le habría pedido que lo acompañara, bajo la promesa de que le compraría varios helados. El cuerpo estrangulado del chico, con signos de abuso sexual, fue encontrado el sábado. El mismo día, la policía comenzó a rastrear a Da Silva.
A esa sospecha se sumó la denuncia de un nene de 10 años, quien aseguró que Da Silva lo había raptado hace más de un mes junto a su hermanita, de 8, que permanece desaparecida.El sospechoso había sido detenido por otros delitos, aunque había quedado en libertad. Para certificar si fue el autor de los ataques, los pesquisas aguardan los resultados comparativos de ADN entre su sangre y el semen hallado en los cuerpos de las víctimas, además de otras pericias.
En su confesión Da Silva reveló detalles de la muerte de sus víctimas, quienes vivían en los pueblos de Passo Fundo, Soledade y Sananduva, y aportó los nombres. (Télam-SNI)
La investigación que derivó en la detención (y posterior confesión) comenzó días atrás, cuando un chico de 13 años que vendía helados en la calle fue hallado asesinado en la frontera entre Río Grande do Sul y Santa Catarina. Varios testigos indicaron haber visto al niño con Silva horas antes de su desaparición. El hombre le habría pedido que lo acompañara, bajo la promesa de que le compraría varios helados. El cuerpo estrangulado del chico, con signos de abuso sexual, fue encontrado el sábado. El mismo día, la policía comenzó a rastrear a Da Silva.
A esa sospecha se sumó la denuncia de un nene de 10 años, quien aseguró que Da Silva lo había raptado hace más de un mes junto a su hermanita, de 8, que permanece desaparecida.El sospechoso había sido detenido por otros delitos, aunque había quedado en libertad. Para certificar si fue el autor de los ataques, los pesquisas aguardan los resultados comparativos de ADN entre su sangre y el semen hallado en los cuerpos de las víctimas, además de otras pericias.
En su confesión Da Silva reveló detalles de la muerte de sus víctimas, quienes vivían en los pueblos de Passo Fundo, Soledade y Sananduva, y aportó los nombres. (Télam-SNI)






