06 Enero 2004 Seguir en 
"Esto no es ningún chiste. La verdad es que pasé un momento espantoso. Los tipos sabían perfectamente lo que querían. tenían todo marcado, y no se llevaron más cosas porque no tuvieron tiempo". Todavía con el gesto adusto por lo que le había tocado sufrir, el veterinario Luis María Juárez relató la experiencia que le tocó vivir ayer a la mañana, cuando fue asaltado en su clínica ubicada en avenida Ejército del Norte al 200.
El delincuente, bien vestido y de buenos modales, llegó a la clínica poco antes de las 8.30 y tocó el timbre. Con una correa llevaba un dogo mestizo. "Vengo a que le ponga un antiparasitario", le dijo a Juárez, quien abrió la puerta y lo hizo pasar al consultorio. En ese momento, el desconocido sacó un revólver y se lo puso en la cabeza al médico. "Quería las llaves de la camioneta. Era todo lo que pedía: la llave y los documentos de la camioneta", explicó la víctima. Juárez tiene una Toyota Nissan con la que trabaja, e inclusive es el vehículo en el que traslada a los animales.
"Después me llevó al fondo, me hizo tirar al piso y me ató de pies y manos", dijo Juárez, a quien primero el delincuente le había sacado del bolsillo $ 1.000 y un teléfono celular.
Sangre fría
En ese momento llegaron dos clientas que tocaron el timbre. El asaltante, con total sangre fría, las hizo pasar, les pidió que tomaran asiento y les dijo que el doctor ya las iba a atender. Luego volvió adonde estaba Juárez, ya que no encontraba las llaves de la camioneta, y el médico tampoco. Mientras tanto, el perro deambulaba tranquilamente por el consultorio. "Evidentemente era de él, ya que el animal estaba muy tranquilo", explicó el veterinario.
Al ver que estaba tardando mucho, un cómplice del delincuente entró al negocio para tratar de ayudarlo, pero, como ya estaban por llegar los empleados, ambos decidieron marcharse sin el vehículo. "Justo cuando ellos salían, entraban mis ayudantes. Se cruzaron, pero nadie se dio cuenta de nada, hasta que me encontraron atado", relató. Juárez recordó que el 6 de abril del año pasado, desconocidos ingresaron por los fondos y le vaciaron la veterinaria.
"Perdí $ 45.000 en material. Y ahora esto. ¿Alguien puede explicarme cómo hago para recuperarme?", se preguntó. El hombre afirmó que difícilmente él mismo pueda encontrar una respuesta.
El delincuente, bien vestido y de buenos modales, llegó a la clínica poco antes de las 8.30 y tocó el timbre. Con una correa llevaba un dogo mestizo. "Vengo a que le ponga un antiparasitario", le dijo a Juárez, quien abrió la puerta y lo hizo pasar al consultorio. En ese momento, el desconocido sacó un revólver y se lo puso en la cabeza al médico. "Quería las llaves de la camioneta. Era todo lo que pedía: la llave y los documentos de la camioneta", explicó la víctima. Juárez tiene una Toyota Nissan con la que trabaja, e inclusive es el vehículo en el que traslada a los animales.
"Después me llevó al fondo, me hizo tirar al piso y me ató de pies y manos", dijo Juárez, a quien primero el delincuente le había sacado del bolsillo $ 1.000 y un teléfono celular.
Sangre fría
En ese momento llegaron dos clientas que tocaron el timbre. El asaltante, con total sangre fría, las hizo pasar, les pidió que tomaran asiento y les dijo que el doctor ya las iba a atender. Luego volvió adonde estaba Juárez, ya que no encontraba las llaves de la camioneta, y el médico tampoco. Mientras tanto, el perro deambulaba tranquilamente por el consultorio. "Evidentemente era de él, ya que el animal estaba muy tranquilo", explicó el veterinario.
Al ver que estaba tardando mucho, un cómplice del delincuente entró al negocio para tratar de ayudarlo, pero, como ya estaban por llegar los empleados, ambos decidieron marcharse sin el vehículo. "Justo cuando ellos salían, entraban mis ayudantes. Se cruzaron, pero nadie se dio cuenta de nada, hasta que me encontraron atado", relató. Juárez recordó que el 6 de abril del año pasado, desconocidos ingresaron por los fondos y le vaciaron la veterinaria.
"Perdí $ 45.000 en material. Y ahora esto. ¿Alguien puede explicarme cómo hago para recuperarme?", se preguntó. El hombre afirmó que difícilmente él mismo pueda encontrar una respuesta.






