Se pagan caro los errores

Por Federico van Mameren

21 Mayo 2002
Hay caras nuevas. La excepción que confirma la regla es el presidente de la Caja Popular, Carlos Cisneros.
Hay problemas viejos y, hasta ahora, no han aparecido las excepciones ni las soluciones. Las dolorosas muertes que ocurrieron en la Maternidad no hacen otra cosa que confirmar que, con la gestión que se viene haciendo en el Poder Ejecutivo no se come, ni se cura ni se educa. Por eso en los últimos días terminó de hacer eclosión la salud de la provincia ahogando el llanto de niños y se paralizó la educación. En ambos casos es la pobreza la que asoma la cabeza.
No hay sorpresas. Lo mismo ocurre con los bonos de la Provincia. Como no había plata se decidió barrer y esconder todo debajo de la alfombra. Se emitieron bonos hasta más no poder. La prensa, las empresas y las demás instituciones que advirtieron del riesgo fueron tildadas de opositoras al gobierno, y todo seguía adelante como si nada. Hoy el bono -que ayudó a sostener a la economía tucumana- vale casi un 20% menos. Comprar alimento o pagar algunos servicios se ha transformado en una odisea para los tenedores de bonos, es decir para todos los tucumanos. La solución -como siempre se advirtió- pasa por retirar bonos e ingresar efectivo en la plaza, pero en este mar de incertidumbre política ni siquiera recaudar bien es posible.
El gobernador dio su palabra de que todo se normalizará el viernes. Si eso no se da, la imagen de Eduardo Duhalde prometiendo devolver dólares a los que depositaron dólares reaparecerá en el imaginario tucumano. La falta de previsibilidad y de planes vuelve a ahogar al Gobierno.Dentro de 24 horas el juez Víctor Pérez tendrá que decir si hubo coimas en la Legislatura. Hasta ahora la investigación parece dirigida sólo hacia los 27 hombres y mujeres que levantaron la mano por la reforma de la Constitución. No obstante, si hubo cohecho, debe haber quien o quienes pusieron la plata para lograr aquel objetivo.
De lo contrario caeríamos en la triste falacia en que incurren muchos empresarios, que se cansan de despotricar contra la política que ellos mismos se encargaron de corromper y ahora dan discursos con guantes blancos.

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