El culto a la incertidumbre

Por Angel Anaya

21 Mayo 2002
BUENOS AIRES.- La periódica encuesta nacional de Gallup sobre los efectos de la crisis en la sociedad ha reiterado el paradójico escenario que el país ofrece a la comunidad internacional: un máximo rechazo de la gestión de Eduardo Duhalde y sus ministros, y un apoyo considerable para que completen el mandato transitorio. Con ese panorama regresará el Presidente de una gira europea, donde la flagelación política apenas pudo disimularse con las formalidades cortesanas. Si algo positivo pudo rescatar, ha sido que ahora el malo de la película ya no es sólo Washington sino también los voceros más conspicuos de la Unión Europea, realidad que difícilmente pueda aludir a quienes sabotean el acuerdo con el Fondo Monetario y que esta semana se preparan para una ofensiva suprema, entre otras cosas, tratando de impedir que Diputados apruebe el jueves la reforma de la Ley de Subversión Económica que el PJ logró acordar. Finalidad muy diferente tienen las resistencias de los gobernadores Felipe Solá y Carlos Reutemann a suscribir el Pacto Fiscal, pues sólo buscan asegurar los aportes de la Nación para encarar reducciones fiscales en Buenos Aires y Santa Fe. Solá pretende que se tolere su futura emisión de patacones, pero ninguno de los dos será obstáculo final para el acuerdo con el FMI.
El PEN no presionará al Congreso para que avance en la reforma política mientras no se completen las decisiones legislativas que está reclamando para cerrar el acuerdo con el Fondo. Así lo aseguró una alta fuente de la cartera política, donde el ministro Jorge Matzkin está ordenando algunos proyectos sobre el tema -entre ellos la reforma del sistema electoral que sustituiría el régimen de listas sábana por otro de preferencias y de participación de extrapartidarios- que se remitirán al Parlamento después de esa etapa de urgencias. Hace ya tres meses y medio que Duhalde y los gobernadores, con excepción de la provincia de San Luis, suscribieron el pacto para reformar el sistema político, pero el Gobierno central, como los legisladores de los grandes partidos, tan sólo han avanzado en un 10% de las exigencias acordadas. (De nuestra Sucursal)

Tamaño texto
Comentarios