05 Enero 2004 Seguir en 
Son ataques que se repiten casi a diario. Rápidos, "al voleo" y casi sin consecuencias personales. Desde el mismo Gobierno se admite que son los tipos de delitos más difíciles de combatir y que desde hace año vienen en sostenido crecimiento. Contra ese tipo de agresiones, la Policía puede hacer muy poco. Arrebatos, robos de motos y de bicicletas, y asaltos a repartidores se han convertido en un dolor de cabeza contra el que, hasta el momento, no hay remedios eficaces.
El licenciado Fernando Hevia, integrante del Ministerio de Seguridad Ciudadana y uno de los encargados de planificar el accionar policial a través de modelos de prevención, aceptó que estos delitos son muy difíciles de controlar. "Así lo demuestran las denuncias. Estamos tratando de hacer mapas sobre las zonas más conflictivas y avanzar en ellas con presencia policial", indicó el especialista.
El comisario general Pedro René Ledesma, jefe de la Policía, aseguró que con los ascensos que se anunciarán en estos días comenzará, además, a ejecutarse una serie de planes, que estarán destinados a la prevención. "El trabajo en zonas, con mayor control y más presencia de policías, será muy importante para evitar los delitos. Los modelos que estamos implementando están dando buenos resultados", destacó el funcionario.
Una agresión reciente
En el caso de los arrebatos, si bien no fue el último, aún está muy presente el que sufrió la arquitecta Mirta Menecier, quien, a raíz del ataque, ocurrido hace ya dos semanas en la esquina de La Madrid y Ayacucho, sufrió gravísimos golpes. Según los informes policiales, se producen al menos tres atracos de este tipo en el Gran San Miguel de Tucumán. Los delincuentes se movilizan en motos; actúan con tanta impunidad que casi siempre huyen a contramano y son muy violentos; sus víctimas, en general, resultan lesionadas por los tirones que sufren.
Los robos de motos y de bicicletas aumentan considerablemente el índice delictivo en la provincia. Desde el 23 de diciembre pasado hasta el viernes 2 de enero se produjo gran cantidad de estos delitos. Como víctimas figuran Raúl Concha, Juan Torres, Raúl Medina, Francisco Morales, Bernardo Ruiz, Víctor Garolzielewski, Ricardo Toro, Miguel Fernández, Marcos Romero, Rafael Barraza y José Luis Blasco. Los policías consultados advirtieron, además, que este tipo de delitos luego pueden servir para cometer otros. O sea, algunos de los rodados robados son desarmados y las partes se venden en talleres ilegales. En otros casos, los delincuentes utilizan las motos robadas para cometer arrebatos. El robo de motos y de bicicletas, indicó Hevia, se incrementó mucho en los últimos meses, al mismo tiempo que descendió el robo de autos.
En el caso de los repartidores de bebidas o de comestibles, se utilizan diversas modalidades para evitar atracos. Desde contratar seguridad personal hasta trabajar con cajas que no tienen llave (en general se las deja en la sede de las empresas), pero ninguna de ellas tiene el efecto buscado. Decenas de repartidores inclusive ya decidieron no ingresar en algunos barrios que ellos consideran peligrosos. "?La Bombilla?, ?La Costanera?, 11 de Marzo, ?El Sifón? y algunas zonas de Tafí Viejo son lugares seguros para los asaltantes. Uno va sabiendo que en cualquier momento pueden aparecer uno o dos ?mocosos? armados y amenazarnos", reconoció Diego Medina, quien conduce un camión en el que transporta gaseosas. En el Gobierno mantuvieron reuniones con algunas firmas para analizar este problema. Por ejemplo, empleados de la empresa Coca Cola llevan denunciados más de 45 atracos en los últimos dos años. "No se puede poner a un policía en cada camión, pero sí implementarse planes conjuntos para saber en qué momento hacen los repartos y de esa forma hacer controles", dijo Hevia.
Preocupación
Para el Gobierno, todos los delitos son preocupantes. Pero admiten que algunos son posibles de controlar con más facilidad. En el caso de los robos de motos y de bicicletas, de los arrebatos y de los asaltos a distribuidores aún no se sabe cómo detenerlos.
El licenciado Fernando Hevia, integrante del Ministerio de Seguridad Ciudadana y uno de los encargados de planificar el accionar policial a través de modelos de prevención, aceptó que estos delitos son muy difíciles de controlar. "Así lo demuestran las denuncias. Estamos tratando de hacer mapas sobre las zonas más conflictivas y avanzar en ellas con presencia policial", indicó el especialista.
El comisario general Pedro René Ledesma, jefe de la Policía, aseguró que con los ascensos que se anunciarán en estos días comenzará, además, a ejecutarse una serie de planes, que estarán destinados a la prevención. "El trabajo en zonas, con mayor control y más presencia de policías, será muy importante para evitar los delitos. Los modelos que estamos implementando están dando buenos resultados", destacó el funcionario.
Una agresión reciente
En el caso de los arrebatos, si bien no fue el último, aún está muy presente el que sufrió la arquitecta Mirta Menecier, quien, a raíz del ataque, ocurrido hace ya dos semanas en la esquina de La Madrid y Ayacucho, sufrió gravísimos golpes. Según los informes policiales, se producen al menos tres atracos de este tipo en el Gran San Miguel de Tucumán. Los delincuentes se movilizan en motos; actúan con tanta impunidad que casi siempre huyen a contramano y son muy violentos; sus víctimas, en general, resultan lesionadas por los tirones que sufren.
Los robos de motos y de bicicletas aumentan considerablemente el índice delictivo en la provincia. Desde el 23 de diciembre pasado hasta el viernes 2 de enero se produjo gran cantidad de estos delitos. Como víctimas figuran Raúl Concha, Juan Torres, Raúl Medina, Francisco Morales, Bernardo Ruiz, Víctor Garolzielewski, Ricardo Toro, Miguel Fernández, Marcos Romero, Rafael Barraza y José Luis Blasco. Los policías consultados advirtieron, además, que este tipo de delitos luego pueden servir para cometer otros. O sea, algunos de los rodados robados son desarmados y las partes se venden en talleres ilegales. En otros casos, los delincuentes utilizan las motos robadas para cometer arrebatos. El robo de motos y de bicicletas, indicó Hevia, se incrementó mucho en los últimos meses, al mismo tiempo que descendió el robo de autos.
En el caso de los repartidores de bebidas o de comestibles, se utilizan diversas modalidades para evitar atracos. Desde contratar seguridad personal hasta trabajar con cajas que no tienen llave (en general se las deja en la sede de las empresas), pero ninguna de ellas tiene el efecto buscado. Decenas de repartidores inclusive ya decidieron no ingresar en algunos barrios que ellos consideran peligrosos. "?La Bombilla?, ?La Costanera?, 11 de Marzo, ?El Sifón? y algunas zonas de Tafí Viejo son lugares seguros para los asaltantes. Uno va sabiendo que en cualquier momento pueden aparecer uno o dos ?mocosos? armados y amenazarnos", reconoció Diego Medina, quien conduce un camión en el que transporta gaseosas. En el Gobierno mantuvieron reuniones con algunas firmas para analizar este problema. Por ejemplo, empleados de la empresa Coca Cola llevan denunciados más de 45 atracos en los últimos dos años. "No se puede poner a un policía en cada camión, pero sí implementarse planes conjuntos para saber en qué momento hacen los repartos y de esa forma hacer controles", dijo Hevia.
Preocupación
Para el Gobierno, todos los delitos son preocupantes. Pero admiten que algunos son posibles de controlar con más facilidad. En el caso de los robos de motos y de bicicletas, de los arrebatos y de los asaltos a distribuidores aún no se sabe cómo detenerlos.







