03 Enero 2004 Seguir en 
Hugo Orlando Ortiz vivió una odisea pocas veces imaginada para un chico de 12 años. El adolescente desapareció de la casa de su madre adoptiva el 10 de diciembre pasado. Pero, según se supo ayer, ese mismo día había aparecido, exhausto, en la localidad de Villa María Elena, más de un kilómetro al norte de Campo de Herrera. Hasta allí llegó luego de pedalear casi 50 kilómetros por la peligrosa ruta 38.
"Nosotros ya estábamos por acostarnos, cuando sentimos un grito. Salimos y vimos a esta criatura, tirada sobre un montículo de arena. Estaba agotado, pobrecito. Tardó más de una hora en reponerse y recién pudo contarnos lo que había sucedido", relataron Carlos y Antonia Cisterna, la pareja que cobijó a Hugo. La denuncia por la desaparición del menor la había hecho Josefina Rosa Albornoz, la mujer que lo adoptó desde que tenía tres años. El pequeño había sido testigo de un hecho espantoso: vio cómo su padre asesinaba a su madre de un escopetazo, y luego se suicidaba. Desde entonces, vivió con Albornoz en Concepción.
Lo echaron de la casa
Hugo le dijo a los Cisterna que se había escapado de su casa, angustiado por "las palizas que le daba su hermano". "El nos dijo que el hermano más grande literalmente lo había echado de la casa. "Nos dijo que después de eso él se subió a su bicicleta y empezó a pedalear. Hasta que llegó aquí. Se le había pinchado una goma, y las piernitas ya no le respondían", indicaron los Cisterna.
La versión que dio el chico abona un poco las dudas de Albornoz, quien desconfiaba de que los hermanos de Hugo hayan tenido algo que ver con su desaparición. Los Cisterna, entonces, decidieron cobijar al menor. "Yo tengo aquí un comedor, al que vienen unos 60 chicos, a los que les damos la Copa de Leche gracias al Gobierno. Tengo 9 hijos y 10 nietos, y me dije, qué me va a hacer una boca más", indicó Antonia Cisterna. Carlos, su esposo, indicó que no quisieron darle aviso a la Policía, por temor a que devolvieran al chico a los hermanos. "Queríamos estar seguros de lo que decía, y además, no nos enteramos de que alguien lo haya buscado", aseguró. Hasta que ayer leyeron LA GACETA -donde se informaba de la desaparición del menor- y entonces lo llevaron a la comisaría de Famaillá, donde fueron recibidos por el subcomisario Héctor Figueroa.
Por orden de Raúl Fermoselle, el fiscal de Feria de Concepción, ayer Hugo fue presentado en Tribunales. Lo acompañó Mariela Cisterna, una de las hijas de Antonia y de Carlos. Anoche, el juez de Feria Pedro Arnedo decidió que el chico regrese con Albornoz, tras comprobar todos los datos. Igualmente, los Cisterna quieren que Hugo crezca junto a ellos. La odisea del chico, al parecer, aún no ha terminado.
"Nosotros ya estábamos por acostarnos, cuando sentimos un grito. Salimos y vimos a esta criatura, tirada sobre un montículo de arena. Estaba agotado, pobrecito. Tardó más de una hora en reponerse y recién pudo contarnos lo que había sucedido", relataron Carlos y Antonia Cisterna, la pareja que cobijó a Hugo. La denuncia por la desaparición del menor la había hecho Josefina Rosa Albornoz, la mujer que lo adoptó desde que tenía tres años. El pequeño había sido testigo de un hecho espantoso: vio cómo su padre asesinaba a su madre de un escopetazo, y luego se suicidaba. Desde entonces, vivió con Albornoz en Concepción.
Lo echaron de la casa
Hugo le dijo a los Cisterna que se había escapado de su casa, angustiado por "las palizas que le daba su hermano". "El nos dijo que el hermano más grande literalmente lo había echado de la casa. "Nos dijo que después de eso él se subió a su bicicleta y empezó a pedalear. Hasta que llegó aquí. Se le había pinchado una goma, y las piernitas ya no le respondían", indicaron los Cisterna.
La versión que dio el chico abona un poco las dudas de Albornoz, quien desconfiaba de que los hermanos de Hugo hayan tenido algo que ver con su desaparición. Los Cisterna, entonces, decidieron cobijar al menor. "Yo tengo aquí un comedor, al que vienen unos 60 chicos, a los que les damos la Copa de Leche gracias al Gobierno. Tengo 9 hijos y 10 nietos, y me dije, qué me va a hacer una boca más", indicó Antonia Cisterna. Carlos, su esposo, indicó que no quisieron darle aviso a la Policía, por temor a que devolvieran al chico a los hermanos. "Queríamos estar seguros de lo que decía, y además, no nos enteramos de que alguien lo haya buscado", aseguró. Hasta que ayer leyeron LA GACETA -donde se informaba de la desaparición del menor- y entonces lo llevaron a la comisaría de Famaillá, donde fueron recibidos por el subcomisario Héctor Figueroa.
Por orden de Raúl Fermoselle, el fiscal de Feria de Concepción, ayer Hugo fue presentado en Tribunales. Lo acompañó Mariela Cisterna, una de las hijas de Antonia y de Carlos. Anoche, el juez de Feria Pedro Arnedo decidió que el chico regrese con Albornoz, tras comprobar todos los datos. Igualmente, los Cisterna quieren que Hugo crezca junto a ellos. La odisea del chico, al parecer, aún no ha terminado.






