31 Diciembre 2003 Seguir en 
El hecho no es nuevo, pero su repetición pone de manifiesto lo fácil que es poseer este tipo de elementos en Tucumán, a pesar de su peligrosidad. Cuatro granadas, que estaban en el interior de un bolso, fueron arrojadas en la madrugada del sábado pasado en Yerba Buena, en un episodio que recién se conoció ayer.
En los primeros minutos del sábado, una persona llamó a la comisaría de Yerba Buena, en forma anónima, y advirtió sobre la presencia de un bolso con explosivos en la esquina de La Madrid y Federico Rossi. Cuando los policías llegaron, observaron que, en la vereda, había un bolso negro de tela de avión. Ante la posibilidad de que los datos consignados por el informante fueran ciertos, llamaron al personal de la Brigada de Explosivos de la Dirección de Bomberos. Los técnicos abrieron con cuidado el bolso, y encontraron los explosivos.
Los peritos, supervisados por el comisario Raúl Lobo, determinaron que se trataba de una granada de licencia española EAM5 (fabricada en Argentina), dos granadas para FAL (fusil automático liviano) antitanque calibre 7.62 y otra granada para FAL FMK antitanque calibre 62. El bolso, sin inscripciones ni dibujos que permitieran establecer la identidad del propietario, estaba tirado en la vereda de una cerámica, lugar en el que no hay vecinos. Las personas que viven más cerca de esa esquina están a unos 70 metros. Todas las granadas estaban operativas; o sea que podían ser utilizadas en cualquier momento. Los peritos explicaron que ese tipo de granadas no puede ser desactivado. Unicamente se las destruye haciéndolas explotar. Por el tipo de delito, el caso deberá pasar a la Justicia Federal.
Antecedentes
Tucumán fue escenario en los últimos años de diversos episodios relacionados con granadas. El 18 de mayo de 2001, el jardinero Antonio Ovejero sufrió gravísimas heridas cuando metió la mano en un canasto y explotó una granada. El hecho sucedió en una casa de Yerba Buena. LA GACETA también fue víctima de un atentado, cuando el 28 de marzo de 2001, se envió a la redacción una granada EAM5. En agosto de 1998, dos chicos resultaron heridos en Banda del Río Salí mientras manipulaban una granada que habían encontrado en la calle. Más atrás en el tiempo, el 8 de setiembre de 1992, al contador Juan Carlos Cartes le dejaron en la puerta de la casa una granada FMK2, además de efectuar varios disparos al domicilio. En octubre de 2001 Manuel Ibargoyen encontró colgando del portón de su casa una granada española EAM5. Ninguno de estos hechos fue esclarecido.
En los primeros minutos del sábado, una persona llamó a la comisaría de Yerba Buena, en forma anónima, y advirtió sobre la presencia de un bolso con explosivos en la esquina de La Madrid y Federico Rossi. Cuando los policías llegaron, observaron que, en la vereda, había un bolso negro de tela de avión. Ante la posibilidad de que los datos consignados por el informante fueran ciertos, llamaron al personal de la Brigada de Explosivos de la Dirección de Bomberos. Los técnicos abrieron con cuidado el bolso, y encontraron los explosivos.
Los peritos, supervisados por el comisario Raúl Lobo, determinaron que se trataba de una granada de licencia española EAM5 (fabricada en Argentina), dos granadas para FAL (fusil automático liviano) antitanque calibre 7.62 y otra granada para FAL FMK antitanque calibre 62. El bolso, sin inscripciones ni dibujos que permitieran establecer la identidad del propietario, estaba tirado en la vereda de una cerámica, lugar en el que no hay vecinos. Las personas que viven más cerca de esa esquina están a unos 70 metros. Todas las granadas estaban operativas; o sea que podían ser utilizadas en cualquier momento. Los peritos explicaron que ese tipo de granadas no puede ser desactivado. Unicamente se las destruye haciéndolas explotar. Por el tipo de delito, el caso deberá pasar a la Justicia Federal.
Antecedentes
Tucumán fue escenario en los últimos años de diversos episodios relacionados con granadas. El 18 de mayo de 2001, el jardinero Antonio Ovejero sufrió gravísimas heridas cuando metió la mano en un canasto y explotó una granada. El hecho sucedió en una casa de Yerba Buena. LA GACETA también fue víctima de un atentado, cuando el 28 de marzo de 2001, se envió a la redacción una granada EAM5. En agosto de 1998, dos chicos resultaron heridos en Banda del Río Salí mientras manipulaban una granada que habían encontrado en la calle. Más atrás en el tiempo, el 8 de setiembre de 1992, al contador Juan Carlos Cartes le dejaron en la puerta de la casa una granada FMK2, además de efectuar varios disparos al domicilio. En octubre de 2001 Manuel Ibargoyen encontró colgando del portón de su casa una granada española EAM5. Ninguno de estos hechos fue esclarecido.







