La casa del jefe de Vialidad de la Nación fue desvalijada

Nadie vio nada. Los delincuentes, al no encontrar dinero, se llevaron televisores y computadoras. Actuaron con total impunidad.

ANGUSTIADO. Jorge Gastiazoro debió hacer arreglar la puerta.
ANGUSTIADO. Jorge Gastiazoro debió hacer arreglar la puerta.
27 Diciembre 2003
Como cada año, el ingeniero Jorge Alberto Gastiazoro, jefe de la Dirección de Vialidad Nacional en Tucumán, viajó a Entre Ríos a festejar la Navidad junto a sus familiares. Y mientras él levantaba la copa para brindar con sus seres queridos, un grupo de delincuentes aprovechaba su ausencia para desvalijar su casa, ubicada al lado de la sede de la repartición que dirige, en avenida Mate de Luna 1.965.
Los ladrones, que se llevaron elementos por un valor de $ 8.000, actuaron con total impunidad y a pocos metros de la vigilancia que tiene Vialidad Nacional. Habrían estudiado todos los movimientos de la casa.
En los primeros minutos de la Nochebuena, aprovechando la soledad de la avenida y los ruidos de los cohetes, rompieron a patadas la enorme puerta de cedro del ingreso a la vivienda, que tiene tres cerraduras y una traba. Luego entraron y trabajaron con tranquilidad y sin dejar muchos rastros. "Prendieron las luces y los ventiladores", detalló el ingeniero, quien desde hace tres años trabaja en la provincia y es la primera vez que es víctima de la inseguridad. Los delincuentes, al parecer, se dirigieron directamente a la planta alta de la vivienda. "Revolvieron los placares de los cuatro dormitorios. Buscaban dinero porque también rompieron cuadros", especificó Gastiazoro.

De todo un poco
Pero los ladrones no encontraron plata. Entonces, sacaron sábanas y cortinas, con las que envolvieron ropa y otros elementos de su esposa y de sus cinco hijos. También se llevaron dos televisores, una computadora, una impresora y un CPU. Sacaron todos los elementos por el enorme hueco de casi un metro cuadrado que habían hecho en la puerta. "Tienen que haber venido en un vehículo grande para llevarse tantas cosas. Me llama la atención que nadie los haya visto, porque cerca de las 2 la avenida ya se hace muy transitada por los jóvenes que salen a festejar", indicó Gastiazoro. Recién el 25 a la tarde, la empleada de la familia, que fue a darle de comer al perro, descubrió que habían desvalijado la vivienda. "Me quería morir. Tuve que volver enseguida de Entre Ríos y todavía no lo puedo creer", expresó. Hasta ayer no había pistas de los ladrones. Gastiazoro miraba una y otra vez la puerta que ya hizo remendar, y resumió: "siento bronca porque mientras la mayoría de la gente celebra esta temporada, nunca faltan aquellos que se aprovechan de esta situación y nos arruinan momentos de alegría".

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