21 Diciembre 2003 Seguir en 
Un joven ex policía que se salvó de milagro al recibir un disparo en la cabeza durante un asalto reclama la detención de los agresores y su reincorporación a la fuerza.
El 12 de diciembre de 2002, Marcelo Leguizamón viajaba en un ómnibus junto a su novia, cuando entre San José y Villa Carmela el colectivo fue asaltado por dos delincuentes que, al reconocerlo, le dispararon a la cabeza.
Estuvo en coma largo tiempo, pero afortunadamente se salvó. Leguizamón, de 26 años, afirmó que le dio a la Policía los nombres, los apodos y la ubicación de los delincuentes que lo atacaron, a los que conoce porque viven cerca de la casa de su padre, en Villa Muñecas. "Pero no hacen nada; quieren que vaya con ellos", se quejó.
Por el regreso
Leguizamón, en ese momento, estaba cesante en la Policía por un sumario que había concluido. Según dijo, todo había salido bien y estaba por ser reincorporado cuando lo balearon. Su madre, Norma Monteros, se quejó porque desde entonces está peleando para que vuelva a trabajar, y no lo consigue. "El jefe de Policía no quiere atenderme, y necesito explicarle que mi hijo era un buen policía y que necesita trabajar", aseguró.
La causa está radicada en la fiscalía V, donde, con el patrocinio del abogado Leandro Robles, Leguizamón está tratando de que se haga justicia.
El 12 de diciembre de 2002, Marcelo Leguizamón viajaba en un ómnibus junto a su novia, cuando entre San José y Villa Carmela el colectivo fue asaltado por dos delincuentes que, al reconocerlo, le dispararon a la cabeza.
Estuvo en coma largo tiempo, pero afortunadamente se salvó. Leguizamón, de 26 años, afirmó que le dio a la Policía los nombres, los apodos y la ubicación de los delincuentes que lo atacaron, a los que conoce porque viven cerca de la casa de su padre, en Villa Muñecas. "Pero no hacen nada; quieren que vaya con ellos", se quejó.
Por el regreso
Leguizamón, en ese momento, estaba cesante en la Policía por un sumario que había concluido. Según dijo, todo había salido bien y estaba por ser reincorporado cuando lo balearon. Su madre, Norma Monteros, se quejó porque desde entonces está peleando para que vuelva a trabajar, y no lo consigue. "El jefe de Policía no quiere atenderme, y necesito explicarle que mi hijo era un buen policía y que necesita trabajar", aseguró.
La causa está radicada en la fiscalía V, donde, con el patrocinio del abogado Leandro Robles, Leguizamón está tratando de que se haga justicia.







