18 Diciembre 2003 Seguir en 
El primer estudio de ADN benefició al polémico vecino del country Carmel, Nicolás Pachelo. Los análisis realizados sobre la sangre que se le extrajo esta semana demostraron que sus patrones no coinciden con la hallada en la escena del crimen de María Marta García Belsunce.
El resultado es significativo porque la familia de la víctima había cargado todas sus sospechas sobre este hombre. La información fue confirmada por el perito contratado por la defensa de Pachelo, Miguel Maldonado.
Hasta este mediodía se desconocían los resultados de los estudios comparativos realizados al vigilador privado del country José Ortiz, también sospechado por la familia de la socióloga, y de la masajista de la víctima, Beatriz Michelini.
Con el resultado de ADN que desvincula a Pachelo con las manchas de sangre encontradas en la escena del crimen -que pertenecen a dos hombres y una mujer-, la familia de María Marta García Belsunce ve tambalear la hipótesis que pone al vecino como principal sospechoso del asesinato. De determinarse que la sangre tampoco pertenece a Ortiz y Michelini, el cerco se estrecha aún más sobre las personas más allegadas a la víctima, que a más de un año siguen planteando objeciones para no entregar su sangre y compararla con la encontrada en la casa del country.
El resultado es significativo porque la familia de la víctima había cargado todas sus sospechas sobre este hombre. La información fue confirmada por el perito contratado por la defensa de Pachelo, Miguel Maldonado.
Hasta este mediodía se desconocían los resultados de los estudios comparativos realizados al vigilador privado del country José Ortiz, también sospechado por la familia de la socióloga, y de la masajista de la víctima, Beatriz Michelini.
Con el resultado de ADN que desvincula a Pachelo con las manchas de sangre encontradas en la escena del crimen -que pertenecen a dos hombres y una mujer-, la familia de María Marta García Belsunce ve tambalear la hipótesis que pone al vecino como principal sospechoso del asesinato. De determinarse que la sangre tampoco pertenece a Ortiz y Michelini, el cerco se estrecha aún más sobre las personas más allegadas a la víctima, que a más de un año siguen planteando objeciones para no entregar su sangre y compararla con la encontrada en la casa del country.







