26 Marzo 2002 Seguir en 
Nueva York.- El presidente de EE.UU., George W. Bush, terminó su gira latinoamericana con promesas de mayor atención luego de los ataques terroristas del 11 de setiembre.
Pero el diario "The New York Times" consideró que la pasividad que puso de manifiesto respecto de la crisis argentina patentiza su falta de respuesta a una agenda hemisférica. Luego de los atentados de setiembre en Estados Unidos, castigar a los responsables se convirtió en la prioridad de Bush.
El influyente periódico estadounidense dijo que en su gira por México, Perú y El Salvador, Bush reveló su incapacidad para desarrollar la agenda hemisférica. Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador esperaban la renovación de las preferencias arancelarias que Washington otorga a los países azotados por el narcotráfico y que vencieron en diciembre pasado.
Brasil, la principal economía de la región, está molesto por las nuevas barreras arancelarias de EE.UU. para el acero, y a todo ello se suma la pasividad de Bush con Argentina.
Estrategia electoralista
Para reivindicar el viaje, Bush dijo que el futuro de su país está muy vinculado al éxito y a la seguridad de sus vecinos del continente. Pero sus rivales demócratas sostienen que la gira forma parte de una estrategia para lograr el voto de los hispanos en las elecciones parlamentarias de noviembre. Lo cierto es que Bush abundó en promesas más que en apoyos concretos, en gran parte porque el Senado no le otorgó autoridad para negociar acuerdos comerciales por sí mismo. (TELAM-SNI)
Pero el diario "The New York Times" consideró que la pasividad que puso de manifiesto respecto de la crisis argentina patentiza su falta de respuesta a una agenda hemisférica. Luego de los atentados de setiembre en Estados Unidos, castigar a los responsables se convirtió en la prioridad de Bush.
El influyente periódico estadounidense dijo que en su gira por México, Perú y El Salvador, Bush reveló su incapacidad para desarrollar la agenda hemisférica. Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador esperaban la renovación de las preferencias arancelarias que Washington otorga a los países azotados por el narcotráfico y que vencieron en diciembre pasado.
Brasil, la principal economía de la región, está molesto por las nuevas barreras arancelarias de EE.UU. para el acero, y a todo ello se suma la pasividad de Bush con Argentina.
Estrategia electoralista
Para reivindicar el viaje, Bush dijo que el futuro de su país está muy vinculado al éxito y a la seguridad de sus vecinos del continente. Pero sus rivales demócratas sostienen que la gira forma parte de una estrategia para lograr el voto de los hispanos en las elecciones parlamentarias de noviembre. Lo cierto es que Bush abundó en promesas más que en apoyos concretos, en gran parte porque el Senado no le otorgó autoridad para negociar acuerdos comerciales por sí mismo. (TELAM-SNI)







