27 Noviembre 2003 Seguir en 
Estima que los cambios en la coparticipación federal de impuestos van a ser marginales y lentos, y señala que ha llegado el momento de que las provincias recauden más y se hagan cargo de lo que gastan en función de sus propios ingresos. El economista Gabriel Rubinstein, quien disertó ayer en esta capital sobre "La situación macroeconómica de la Argentina", dice, sin embargo, que no espera que esos cambios en la gestión de las provincias se hagan con la prontitud que necesita el país.
"Es imprescindible una nueva Ley de Coparticipación, pero no sé si están dados los incentivos para que las provincias puedan ceder más en sus porcentajes", considera el representante alterno del Ministro de Economía en el Banco Central y asesor del secretario de Finanzas.
Buenas perspectivas
Rubinstein se manifiesta conforme con la marcha de la economía nacional y señala que las perspectivas para 2004 son alentadoras. Fundamenta su apreciación en que las inversiones están creciendo fuerte en numerosos sectores, salvo en aquellos que fueron más castigados por la devaluación, como el caso de las empresas privatizadas de servicios. "No estamos en un veranito; la recuperación es importante y, de no mediar hechos catastróficos, no habrá un freno en la economía. Tal vez el año próximo no se crezca otra vez un 7%, pero es muy probable que se supere con holgura el 4% previsto en primera instancia", observa el ex coordinador general del Estudio Broda.
El especialista hace, además, una valoración positiva de la marcha de la economía; resalta además que, si bien no hay un plan determinado, sí existe una política económica que se está desarrollando exitosamente después de salir de una terrible crisis.
"La política económica es sólida y se está haciendo lo suficiente para dar tranquilidad a la mayoría de los sectores. Todos saben hacia dónde se dirige el Gobierno y por lo tanto, aunque aún falte mucho para brindar mayores seguridades, también pueden saber qué rumbo seguir y qué riesgo pueden correr", afirma.
"Sin magia, pero..."
Rubinstein destaca que, a diferencia de otras épocas, la política económica actual es "sin magia", pero indica que se van dando ciertos signos valederos.
"Hoy se puede observar una política en materia monetaria, cambiaria, comercial, laboral, fiscal, es decir que no son meras improvisaciones. No veo incertidumbre ni amenazas de una catástrofe económica, como sería una devaluación. Esto servirá, asimismo, para que con el tiempo lleguen las grandes inversiones desde el extranjero", dice el economista.
"Es imprescindible una nueva Ley de Coparticipación, pero no sé si están dados los incentivos para que las provincias puedan ceder más en sus porcentajes", considera el representante alterno del Ministro de Economía en el Banco Central y asesor del secretario de Finanzas.
Buenas perspectivas
Rubinstein se manifiesta conforme con la marcha de la economía nacional y señala que las perspectivas para 2004 son alentadoras. Fundamenta su apreciación en que las inversiones están creciendo fuerte en numerosos sectores, salvo en aquellos que fueron más castigados por la devaluación, como el caso de las empresas privatizadas de servicios. "No estamos en un veranito; la recuperación es importante y, de no mediar hechos catastróficos, no habrá un freno en la economía. Tal vez el año próximo no se crezca otra vez un 7%, pero es muy probable que se supere con holgura el 4% previsto en primera instancia", observa el ex coordinador general del Estudio Broda.
El especialista hace, además, una valoración positiva de la marcha de la economía; resalta además que, si bien no hay un plan determinado, sí existe una política económica que se está desarrollando exitosamente después de salir de una terrible crisis.
"La política económica es sólida y se está haciendo lo suficiente para dar tranquilidad a la mayoría de los sectores. Todos saben hacia dónde se dirige el Gobierno y por lo tanto, aunque aún falte mucho para brindar mayores seguridades, también pueden saber qué rumbo seguir y qué riesgo pueden correr", afirma.
"Sin magia, pero..."
Rubinstein destaca que, a diferencia de otras épocas, la política económica actual es "sin magia", pero indica que se van dando ciertos signos valederos.
"Hoy se puede observar una política en materia monetaria, cambiaria, comercial, laboral, fiscal, es decir que no son meras improvisaciones. No veo incertidumbre ni amenazas de una catástrofe económica, como sería una devaluación. Esto servirá, asimismo, para que con el tiempo lleguen las grandes inversiones desde el extranjero", dice el economista.







