25 Noviembre 2003 Seguir en 
La fuerte sequía que afecta a Tucumán tiene un importante impacto en los cultivos de la provincia. Según la sección Agrometeorología de la Estación Experimental, el sector rural tucumano requiere, en líneas generales, unos 180 milímetros de lluvias para recuperarse de la seca.
El jefe de esta sección, César Lamelas, comentó que las precipitaciones ocurridas ayer no favorecieron a los cultivos que se desarrollan en la provincia. Informó que las lluvias fueron muy escasas, de entre 4 y 6 milímetros. "En zonas como La Cocha, Aguilares, Escaba y Burruyacu no llovió", señaló.
"Las lluvias no tuvieron valor agrícola; sólo sirvieron para limpiar la atmósfera y no para cargar los cursos de agua ni los perfiles de los suelos", añadió.
Lamelas sostuvo que los suelos continúan muy secos y que la situación se presenta en un nivel de sequía absoluta.
"Esto significa que el contenido de agua está por debajo del coeficiente de marchitez permanente, o sea que la mayoría de las plantas no puede acceder al nivel de humedad de los suelos", explicó.
Caso por caso
El fenómeno afecta a todos los cultivos, con distinto impacto. En el citrus, la falta de agua impide la floración y la formación de los frutos. "En esta etapa, la seca implica una disminución de la producción", remarcó Lamelas. En el sector citrícola tucumano existe una verdadera preocupación por las derivaciones que puede mostrar la escasez de lluvias, según admitieron productores a LA GACETA. "Si esto se extiende -subrayó el especialista de la Experimental-, luego podría afectarse también el tamaño de los limones".
En caña de azúcar, la sequía impacta en la etapa inicial del cultivo (brotación y macollaje). "Se afecta la densidad del tallo por unidad de superficie", apuntó Lamelas. A los cultivos hortícolas la falta de agua los daña porque disminuye la posibilidad de riego, además de que sufren de estrés hídrico y térmico por el exceso de calor.
La actividad granaria también se ve perjudicada por la falta de lluvias, porque las siembras de soja y de maíz están paralizadas. "Hay un atraso en la siembra de las variedades más tempranas. El programa de siembras depende de la humedad en los suelos, de manera que el desarrollo de la campaña de granos se hará en la medida que las lluvias lo permitan", concluyó Lamelas.
El jefe de esta sección, César Lamelas, comentó que las precipitaciones ocurridas ayer no favorecieron a los cultivos que se desarrollan en la provincia. Informó que las lluvias fueron muy escasas, de entre 4 y 6 milímetros. "En zonas como La Cocha, Aguilares, Escaba y Burruyacu no llovió", señaló.
"Las lluvias no tuvieron valor agrícola; sólo sirvieron para limpiar la atmósfera y no para cargar los cursos de agua ni los perfiles de los suelos", añadió.
Lamelas sostuvo que los suelos continúan muy secos y que la situación se presenta en un nivel de sequía absoluta.
"Esto significa que el contenido de agua está por debajo del coeficiente de marchitez permanente, o sea que la mayoría de las plantas no puede acceder al nivel de humedad de los suelos", explicó.
Caso por caso
El fenómeno afecta a todos los cultivos, con distinto impacto. En el citrus, la falta de agua impide la floración y la formación de los frutos. "En esta etapa, la seca implica una disminución de la producción", remarcó Lamelas. En el sector citrícola tucumano existe una verdadera preocupación por las derivaciones que puede mostrar la escasez de lluvias, según admitieron productores a LA GACETA. "Si esto se extiende -subrayó el especialista de la Experimental-, luego podría afectarse también el tamaño de los limones".
En caña de azúcar, la sequía impacta en la etapa inicial del cultivo (brotación y macollaje). "Se afecta la densidad del tallo por unidad de superficie", apuntó Lamelas. A los cultivos hortícolas la falta de agua los daña porque disminuye la posibilidad de riego, además de que sufren de estrés hídrico y térmico por el exceso de calor.
La actividad granaria también se ve perjudicada por la falta de lluvias, porque las siembras de soja y de maíz están paralizadas. "Hay un atraso en la siembra de las variedades más tempranas. El programa de siembras depende de la humedad en los suelos, de manera que el desarrollo de la campaña de granos se hará en la medida que las lluvias lo permitan", concluyó Lamelas.







