23 Noviembre 2003 Seguir en 
Este año, los ingresos de la Argentina por exportaciones se acercan a los U$S 30.000 millones. Los productos agroindustriales se ubican en el récord histórico de U$S 16.418 millones, lo que marca un crecimiento del 30% respecto de 2002 y del 12% en comparación con 1998, que fue la última gran marca. De esta forma, nuestro país, ex granero del mundo, se consolida como el sexto exportador mundial de alimentos. ¡Bien!La Argentina es el máximo productor de girasol y el primer exportador de aceites de ese producto, el primer exportador mundial de aquella oleaginosa. También es el primer productor de limones (el primer exportador de productos industriales derivados del limón y el tercer exportador de fruta fresca); el primer exportador de peras y mosto; el segundo exportador de maíz, sorgo, miel y ajo; el primer productor y exportador de yerba mate; el tercer exportador de porotos, el cuarto vendedor mundial de algodón, y el quinto exportador de carne bovina y trigo.
¿Cómo se lo consiguió?
Todos estos logros se concretaron a partir de sectores que están bien invertidos y que viven con lo suyo (por ser competitivos y cumplidores disponen de financiación y de líneas de crédito mucho más baratas que las ofrecidas por el sistema financiero local en general).
También favoreció el nuevo tipo de cambio. Y las tarifas y salarios quietos ayudaron en el armado de este favorable escenario.
El sector agroalimentario representa más de un tercio de la producción de bienes del país y está presente en todo el territorio nacional. Su proyección a futuro es enorme: de casi 70 millones de toneladas de granos que se producen por año sólo se exporta el 2% del total como productos terminados con valor agregado. Este es el mayor desafío en la dinámica comercial. En el ranking de exportadores con mayor valor agregado en granos hay países que logran hasta un 48,2%, mientras que la Argentina sólo alcanza un 2,4%.
La movilidad en el sector es asombrosa. Brasil, que hace diez años importaba 200.000 toneladas de carne, actualmente lidera las exportaciones mundiales del producto, mientras que el sector argentino permanece estancado.
El reciente problema del limón argentino en España, en realidad, es ínfimo para la calidad y el volumen exportado a ese país, que ahora está de elecciones y con las usuales presiones que ello genera. Como en otras ocasiones, los problemas podrán superarse con mayores controles para mantener el liderazgo. Tal vez sea más preocupante el problema de la sequía.
Por estos días, el objetivo es desarrollar mejores formas de producir y de asignar mayor calidad a los bienes reduciendo los costos. A esto se le llama productividad. Es también la oportunidad que la Argentina no debe desaprovechar para consolidar lo logrado y hacer crecer la economía. Los mercados así lo perciben y la Bolsa, tras algunas correcciones, mantiene la tendencia al alza.
¿Cómo se lo consiguió?
Todos estos logros se concretaron a partir de sectores que están bien invertidos y que viven con lo suyo (por ser competitivos y cumplidores disponen de financiación y de líneas de crédito mucho más baratas que las ofrecidas por el sistema financiero local en general).
También favoreció el nuevo tipo de cambio. Y las tarifas y salarios quietos ayudaron en el armado de este favorable escenario.
El sector agroalimentario representa más de un tercio de la producción de bienes del país y está presente en todo el territorio nacional. Su proyección a futuro es enorme: de casi 70 millones de toneladas de granos que se producen por año sólo se exporta el 2% del total como productos terminados con valor agregado. Este es el mayor desafío en la dinámica comercial. En el ranking de exportadores con mayor valor agregado en granos hay países que logran hasta un 48,2%, mientras que la Argentina sólo alcanza un 2,4%.
La movilidad en el sector es asombrosa. Brasil, que hace diez años importaba 200.000 toneladas de carne, actualmente lidera las exportaciones mundiales del producto, mientras que el sector argentino permanece estancado.
El reciente problema del limón argentino en España, en realidad, es ínfimo para la calidad y el volumen exportado a ese país, que ahora está de elecciones y con las usuales presiones que ello genera. Como en otras ocasiones, los problemas podrán superarse con mayores controles para mantener el liderazgo. Tal vez sea más preocupante el problema de la sequía.
Por estos días, el objetivo es desarrollar mejores formas de producir y de asignar mayor calidad a los bienes reduciendo los costos. A esto se le llama productividad. Es también la oportunidad que la Argentina no debe desaprovechar para consolidar lo logrado y hacer crecer la economía. Los mercados así lo perciben y la Bolsa, tras algunas correcciones, mantiene la tendencia al alza.







