La soja es el cultivo más rentable

La oleaginosa acapara las preferencias de los productores tucumanos porque deja mayores dividendos que la caña y el maíz.

23 Noviembre 2003
El agricultor dudaba: ¿sembrar soja o volver a la caña? Hacía algunos años había optado por la seguridad que brindaba la oleaginosa, con precios que tendían al alza -favorecidos por la devaluación-, y producciones cada vez más voluminosas en la provincia. Luego, el buen momento que le tocó atravesar al azúcar, tras la depreciación del peso nacional, lo tentó para establecerse nuevamente en el cultivo más tradicional de la provincia.
Pero más allá de las preferencias o de la "camiseta" que cada agricultor exhiba, hoy por hoy no existe manera de competir con la soja, el cultivo más rentable del país, que pone en riesgo la sustentabilidad de los campos en toda la Argentina. Todos quieren producir soja y muy pocos atienden la necesidad rotación de este grano con el maíz para preservar la salud de la tierra. Este último cultivo nuevamente se verá relegado en la elección de los agricultores.
"Es importante remarcar que el costo de producción de soja es un 30% menos que el del maíz. El mayor costo del maíz se debe principalmente al mayor costo de la semillas y gasto en flete", señalan Mario Devani, jefe de la sección Granos de la EEAOC, y Daniela Pérez, de la sección Economía y Estadísticas de esa entidad.
Estimaron que los costos de producción de soja y maíz en la presente campaña no tendrán grandes variaciones comparados con los de la campaña pasada. "Producir una hectárea de soja en esta campaña requerirá un desembolso aproximado de $ 690 por hectárea, y la producción de igual superficie para el cultivo de maíz alrededor de $ 990 por hectárea, en ambos casos sin considerar el valor del arriendo, impuestos y comisiones (ver infograma)", indicaron.
Devani y Pérez destacaron que los gastos en agroinsumos implican un 33% en soja y un 35% en maíz y los gastos de administración entre 10 y 14% respectivamente. "La proporción correspondiente a flete es mucho mayor en el maíz, ya que representa el 36% de los gastos, en tanto que en soja es de 20%", apuntaron. Agregaron que las labores en soja representan un 29% y en maíz un 22%. "En este cálculo los precios de los agroinsumos y labores contratadas corresponden a valores promedios del mercado", precisaron los especialistas. En la caña la situación es distinta. A diferencia de la soja y el maíz, cuyos precios no dependen de lo que se produzca en Tucumán, en la caña los destinos del sector están directamente vinculados a las decisiones que se tomen en esta provincia.
"Los costos de cultivar caña incluyen gastos en plantación (el 20% de renovaciones que se hace cada año), más el uso de herbicidas, abono y algunas labores mecánicas según el estado del cultivo, como puede ser el riego", reseñó el productor cañero José del Pero, de Cactu.
Los cañeros calculan que el costo de producir un surco con caña ronda los 30 pesos. Cada hectárea con el cultivo cuenta con 60 surcos, de los cuales se obtienen 60 toneladas de caña. En total, sumando gastos productivos y administrativos, al productor le cuesta $ 500 la hectárea con la materia prima del azúcar, sin contemplar renovaciones (ver infograma). Una vez descontados todos los costos, al cañero le quedan en la mano unos $ 7 por tonelada de caña entregada al ingenio, o sea unos $ 420 por hectárea, tomando como base el precio actual del azúcar vagón ingenio, de $ 0,69 por kilo.
Este margen es aceptable para todo el sector azucarero, y es lo que permitió que este año se hicieran importantes renovaciones en el cañaveral y que las empresas, tanto cañeras como industriales, se sanearan en lo financiero. Pero es clave que se mantenga un adecuado equilibrio entre la oferta y la demanda de azúcar para que las buenas condiciones prevalezcan en la actividad.
"Con una baja del precio interno del azúcar, los pequeños productores desaparecerían", alertó el empresario agricultor Otto Gramajo, vicepresidente de Cactu.

El drama de los más chicos
Todos saben que la clave es exportar los excedentes. "Tenemos que resolver a futuro la colocación de los sobrantes de azúcar para que mantengamos una rentabilidad razonable en el sector", razonó Del Pero.
Gramajo evidenció que hoy un precio de $ 0,60 el kilo vagón ingenio es de quebranto para muchos azucareros, especialmente para los de menor escala. "La exportación es fundamental. Ojalá que el año próximo se cumplan los acuerdos y se saquen al exterior los excedentes", concluyó.

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