20 Noviembre 2003 Seguir en 
El sector del transporte de cargas está atravesando un período crítico, al punto que muchas empresas están trabajando a pérdida. La caída de la actividad obedece al rendimiento del ciclo agrícola de la provincia.
El período fuerte de trabajo es a partir de marzo cuando se inicia la cosecha de soja y sigue hasta octubre con las zafras citrícola y azucarera. Es más, en esa época es frecuente que lleguen a faltar camiones en Tucumán. En cambio, desde noviembre y hasta febrero, muchos camioneros emigran hacia el sur en busca de nuevos clientes, por la baja estacional de la producción tucumana. Algunos van a la Pampa Húmeda; otros, a la zona de Cuyo. Hay quienes aprovechan la baja de la actividad para reacondicionar sus vehículos.
El vicepresidente de la Asociación de Transportistas de Carga, Joaquín Gargiulo, admitió que la situación es difícil, aunque con variantes en cada caso particular. "De todos modos, siempre estamos expectantes de que se produzca algo nuevo, aunque sufrimos las consecuencias lógicas de la incertidumbre que vive todo el mundo en cuanto al rumbo económico que adoptará el Gobierno nacional. Además, están los nuevos costos sociales, que se suman a las presiones fiscales que tenemos permanentemente los empresarios que vivimos tributando y haciendo las cosas en orden y dentro de la ley", acotó.
El vacío cuesta
Los camiones no dejan de ir y venir porque necesitan mantener su caudal de clientes. Gargiulo admitió que hay empresas que trabajan a pérdida. "No pueden dejar de atender a los clientes que cada vez exigen mejores servicios, seriedad y cumplimiento. Pero cuando se hace un viaje con una carga y el camión vuelve vacío, se produce un lucro cesante que hay que absorber. Si bien en el largo plazo esta pérdida se diluye, en el momento hay que tener con qué afrontarla", subrayó el dirigente del sector.
También el calor trae aparejados mayores costos. Las cubiertas, por ejemplo, sufren un desgaste prematuro sobre el asfalto caliente y los viajes demoran más porque no se puede viajar todo el día. Gargiulo comentó que las cargas importantes son las denominadas sólidas, como cereales, insumos y materias primas, que son las que se trasladan en invierno. En verano, en cambio, se trabaja con las cargas líquidas, como combustibles, asfalto, melaza y alcoholes.
El período fuerte de trabajo es a partir de marzo cuando se inicia la cosecha de soja y sigue hasta octubre con las zafras citrícola y azucarera. Es más, en esa época es frecuente que lleguen a faltar camiones en Tucumán. En cambio, desde noviembre y hasta febrero, muchos camioneros emigran hacia el sur en busca de nuevos clientes, por la baja estacional de la producción tucumana. Algunos van a la Pampa Húmeda; otros, a la zona de Cuyo. Hay quienes aprovechan la baja de la actividad para reacondicionar sus vehículos.
El vicepresidente de la Asociación de Transportistas de Carga, Joaquín Gargiulo, admitió que la situación es difícil, aunque con variantes en cada caso particular. "De todos modos, siempre estamos expectantes de que se produzca algo nuevo, aunque sufrimos las consecuencias lógicas de la incertidumbre que vive todo el mundo en cuanto al rumbo económico que adoptará el Gobierno nacional. Además, están los nuevos costos sociales, que se suman a las presiones fiscales que tenemos permanentemente los empresarios que vivimos tributando y haciendo las cosas en orden y dentro de la ley", acotó.
El vacío cuesta
Los camiones no dejan de ir y venir porque necesitan mantener su caudal de clientes. Gargiulo admitió que hay empresas que trabajan a pérdida. "No pueden dejar de atender a los clientes que cada vez exigen mejores servicios, seriedad y cumplimiento. Pero cuando se hace un viaje con una carga y el camión vuelve vacío, se produce un lucro cesante que hay que absorber. Si bien en el largo plazo esta pérdida se diluye, en el momento hay que tener con qué afrontarla", subrayó el dirigente del sector.
También el calor trae aparejados mayores costos. Las cubiertas, por ejemplo, sufren un desgaste prematuro sobre el asfalto caliente y los viajes demoran más porque no se puede viajar todo el día. Gargiulo comentó que las cargas importantes son las denominadas sólidas, como cereales, insumos y materias primas, que son las que se trasladan en invierno. En verano, en cambio, se trabaja con las cargas líquidas, como combustibles, asfalto, melaza y alcoholes.







