El abecedario de Atlético empezó a hacerse amigos de otras palabras cuyo sentido debe hacerse valer en la cancha. Se pide insistencia, contundencia, que sigue en el debe, y mucha intensidad de los 11 que salen a defender la camiseta. Y si hubiera un medidor de ritmo con un pico máximo de 100 puntos, el "decano" estuvo 45 minutos, los iniciales, en esa línea, y en los 45' restantes rondó los 70.
Esa referencia marca a las claras que la idea está y que los jugadores la aceptaron como a vecino nuevo en el barrio. Erroz y compañía inyectaron la idea, se las hicieron conocer al grupo, se las explicaron y anoche, Talleres terminó siendo el conejillo de indias. Fue puro vértigo Atlético, con tipos desprendidos y pegados a la raya lanzados como flechas; con volantes internos endiablados sin posición fija y decididos a matar.
Talleres abusó de la contra. Tuvo dos claritas, quizás las más lindas de la noche por lo que significaron los gestos técnicos utilizados por Sánchez Sotelo y Díaz. Pero esto no es un documental ni un mural de arte moderno. Es fútbol y al fútbol se juega pensando en ganar, en romper la tela olímpica que el rival usa de red de defensa, y en abrir el arco contrario.
"Bebé", gigante
Premio al mérito y absoluto para Guillermo Acosta, el gigante de no más de metro sesenta. Las hizo a todas. Hasta el único gol de la noche, que llegó justo antes del descanso y gracias a una displicente zaga visitante. "Bebé" salió disparado casi de mitad de cancha después del pase de Canever. Hizo un amague, lo dejaron ir. Mientras encaraba, los rivales iban abriéndose. Acosta era Moisés, o al menos eso deben haber delirado los de la trinchera de la "T", que le abrieron el cerco y él, de afuera, con un misil bombeado, rompió a Santillo. Lindo lo de "Bebé", la figura, mejor lo de un Atlético estilizado y consciente de que cuando se apuesta confiando en las condiciones de los actores de reparto y protagónicos, los plenos entran solos. Chicos sin nombre, otros de apellidos nobles unieron sangre sabiéndose ganadores ya la salida del túnel.
Lo bueno
Píriz Alves pidió minutos y los devuelve con actitud. Le falta el gol, ya llegará. Lo de Ontivero, que con "RR" no estaba en el grupo, es digno de aplausos. Igual Acosta.
Lo malo
Si Talleres se llevó las dos mejores jugadas, una de Sánchez Sotelo y otra de Díaz, fue porque la zaga se soltó y se desacopló. Ojo... La otra, las lesiones de Montiglio y Carabajal, preocupan.










