29 Octubre 2013 Seguir en 
Hay problemas sociales que se reiteran a lo largo del tiempo y reflejan una exigua o nula intención de brindarles una solución. Eso sucede con las poblaciones tucumanas que padecen la escasez de agua en determinados períodos del año, como sucede con Raco. Los que más sufren esta situación son los lugareños porque la localidad ha crecido considerablemente en las últimas tres décadas, pero no se tomaron las previsiones necesarias para asimilar ese impacto inmobiliario.
La Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) programa horarios y días para liberar el suministro del líquido; sin embargo, los vecinos pasan a veces hasta dos días sin este elemento vital para la supervivencia. Esta situación, que comenzó a hacerse cada vez más crítica desde hace diez años, les genera todo tipo de inconvenientes, desde la higiene personal hasta la limpieza de la ropa, y lo que es más importante, para beber y cocinar. Cuando se libera el servicio se emplean baldes que quedan a la intemperie.
El médico del CAPS dijo que en esos recipientes generalmente poco higienizados se acumulan bacterias y hongos que pueden provocar gastroenteritis, diarrea y dermatitis, males muy frecuentes en el pueblo.
El comisionado rural de Raco sostiene que el principal problema es que la toma de agua y la planta potabilizadora local fueron construidas en la década 1980, cuando la villa tenía alrededor de 150 casas, mientras que actualmente son 2.500 casas. Señaló que aguardan que se concrete un proyecto gestionado en 2007 ante la SAT para agrandar y extender la red de agua. "Tenemos en este momento varias desventajas. Una de ellas es que los dueños de las fincas venden sus terrenos sin tener en cuenta el déficit de agua. Además, los veraneantes desperdician el líquido mientras que acá hay personas a los que no les alcanza ni para beberla", afirmó.
La SAT atribuyó el problema a los congelamientos y taponamientos con áridos que sufren las tomas superficiales en las poblaciones ubicadas en los faldeos de montañas, como Raco y El Siambón, así como al déficit hídrico. Señaló que se halla en estudio el proyecto de derivación del acueducto Anfama-Yerba Buena que llegará hasta esas dos localidades.
En agosto de 2011, el titular de la SAT afirmó que tenían un proyecto para construir un nuevo acueducto en Anfama que iba a reemplazar el que funciona desde hace 60 años. De ese modo, San Javier dejaría de padecer su crónico déficit. "Se trata de una obra de $110 millones que ya fue aprobada y es posible que el año que viene (2012) sea licitada", dijo en esa oportunidad. También sostuvo que se había presentado un proyecto para construir un nuevo acueducto de Vipos que constituiría la solución para los problemas de provisión en el piedemonte, desde Raco a Yerba Buena.
Los climatólogos han pronosticado que nuestra provincia seguirá padeciendo períodos de sequía pronunciados en los próximos años. Significa entonces que la escasez de agua se profundizará en estas poblaciones. En diez años de gestión que lleva el actual gobierno, no se ha podido brindar una solución a estas poblaciones. Los acueductos de Anfama y de Vipos siguen esperando su concreción. Ello refleja la falta de inversión en estas obras que son vitales para miles de comprovincianos y que deberían ser en consecuencia una prioridad en cualquier administración.
La Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) programa horarios y días para liberar el suministro del líquido; sin embargo, los vecinos pasan a veces hasta dos días sin este elemento vital para la supervivencia. Esta situación, que comenzó a hacerse cada vez más crítica desde hace diez años, les genera todo tipo de inconvenientes, desde la higiene personal hasta la limpieza de la ropa, y lo que es más importante, para beber y cocinar. Cuando se libera el servicio se emplean baldes que quedan a la intemperie.
El médico del CAPS dijo que en esos recipientes generalmente poco higienizados se acumulan bacterias y hongos que pueden provocar gastroenteritis, diarrea y dermatitis, males muy frecuentes en el pueblo.
El comisionado rural de Raco sostiene que el principal problema es que la toma de agua y la planta potabilizadora local fueron construidas en la década 1980, cuando la villa tenía alrededor de 150 casas, mientras que actualmente son 2.500 casas. Señaló que aguardan que se concrete un proyecto gestionado en 2007 ante la SAT para agrandar y extender la red de agua. "Tenemos en este momento varias desventajas. Una de ellas es que los dueños de las fincas venden sus terrenos sin tener en cuenta el déficit de agua. Además, los veraneantes desperdician el líquido mientras que acá hay personas a los que no les alcanza ni para beberla", afirmó.
La SAT atribuyó el problema a los congelamientos y taponamientos con áridos que sufren las tomas superficiales en las poblaciones ubicadas en los faldeos de montañas, como Raco y El Siambón, así como al déficit hídrico. Señaló que se halla en estudio el proyecto de derivación del acueducto Anfama-Yerba Buena que llegará hasta esas dos localidades.
En agosto de 2011, el titular de la SAT afirmó que tenían un proyecto para construir un nuevo acueducto en Anfama que iba a reemplazar el que funciona desde hace 60 años. De ese modo, San Javier dejaría de padecer su crónico déficit. "Se trata de una obra de $110 millones que ya fue aprobada y es posible que el año que viene (2012) sea licitada", dijo en esa oportunidad. También sostuvo que se había presentado un proyecto para construir un nuevo acueducto de Vipos que constituiría la solución para los problemas de provisión en el piedemonte, desde Raco a Yerba Buena.
Los climatólogos han pronosticado que nuestra provincia seguirá padeciendo períodos de sequía pronunciados en los próximos años. Significa entonces que la escasez de agua se profundizará en estas poblaciones. En diez años de gestión que lleva el actual gobierno, no se ha podido brindar una solución a estas poblaciones. Los acueductos de Anfama y de Vipos siguen esperando su concreción. Ello refleja la falta de inversión en estas obras que son vitales para miles de comprovincianos y que deberían ser en consecuencia una prioridad en cualquier administración.










