Piquetes de obreros y estudiantes bloquearon ciudades de Chile

Exigen un salario mínimo de U$S 500 y mejores leyes laborales. En más de dos décadas, los sueldos crecieron sólo el 20%

REPRESIÓN. Un chorro lanzado por un hidrante tumba a un fotógrafo.
REPRESIÓN. Un chorro lanzado por un hidrante tumba a un fotógrafo.
12 Julio 2013
SANTIAGO DE CHILE.- Grupos de manifestantes levantaron barricadas y bloquearon el tráfico en varias calles de la capital chilena y rutas de acceso a las explotaciones mineras de cobre, en el inicio del Paro Nacional por la Dignidad, convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) en demanda por la sanción de un nuevo Código del Trabajo, una reforma tributaria, un salario mínimo cercano a los U$S 500 (desde el Gobierno de Sebastián Piñera se ofrecen U$S 415), la eliminación del sistema privado de jubilación y por una enseñanza gratuita y de calidad.

La protesta se concentró en los sectores de los servicios públicos, los puertos y las explotaciones mineras. Contó con el respaldo de los estudiantes y de las organizaciones sociales y comenzó en la noche del miércoles con un cacerolazo frente al Palacio de la Moneda, sede del Poder Ejecutivo.

Desde temprano hubo incidentes protagonizados por encapuchados, que fueron reprimidos por los Carabineros con chorros de agua, balas de goma y granadas lacrimógenas. Un número elevado pero aún no determinado de personas fue detenido, y también una veintena de heridos entre los distintos grupos.

Entre los hechos más graves figura el incendio de un colectivo en el Gran Santiago, donde proliferaron los piquetes, y la quema de cajeros automáticos de bancos y los choques con policías en el centro santiaguino. La titular del CUT, Bárbara Figueroa, sostuvo que la adhesión al paro llegó al 95% de los trabajadores públicos, aunque el ministro del Interior, Andrés Chadwick, lo midió en el 6,4%. "Ya es suficiente que el crecimiento del país sea a costa de la explotación de los trabajadores", dijo Figueroa. También hubo marchas en Valparaíso, Punta Arenas y otras ciudades.

Distribución del ingreso

El reclamo de un cambio a la legislación laboral, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), se sustenta en que las normas debilitan la sindicalización y permiten a las empresas contratar operarios durante las huelgas. La protesta obrera se produjo diez días después de que el Banco Mundial anunciara que Chile es un país de ingresos altos, como Alemania o España.

El gran problema chileno es la profunda desigualdad en la distribución del dinero: el 1% más rico acapara el 30% de los ingresos. Desde 1990, los salarios reales crecieron el 20%, pero la rentabilidad de las empresas lo hizo en el 90%, según cifras oficiales.

En noviembre habrá comicios presidenciales y legislativos, en los que la derecha que lidera Piñera sería derrotada por la candidata opositora socialista, Michelle Bachelet. (Télam-DPA)

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