BUENOS AIRES.- Por una vez en varios años, el Senado perdió su tono calmo y encrespó los ánimos. En la Cámara en la que están prohibidos los aplausos y nunca se aceptan barras, la tensión corrió el miércoles a la noche a raudales entre las bancas y electrificó el ambiente. Eran los minutos finales de la sesión en la que se analizaban los informes de la Auditoría General de la Nación (AGN) sobre la marcha de los organismos públicos, en particular, el sistema ferroviario y el Ministerio de Salud.
El radical Gerardo Morales realizó la primera estocada. Argumentó a favor de un informe crítico de la Auditoría sobre la gestión oficial respecto de TBA, la empresa de la tragedia de Once, y dijo: "mandémosle el expediente al juez (Claudio) Bonadío para que los terminen imputando a (Juan Pablo) Schiavi, (Ricardo) Jaime y también (Julio) De Vido por asociación ilícita. No roba nada más el empresario, que es el corruptor; también roban los corruptos".
"Han podido llevarse toda la plata de los subsidios, porque han estado (Antonio) Luna, Schiavi, Jaime y también De Vido, quien es el que les ha permitido que se roben todo. ¡Se han robado todo! Y esos funcionarios también se han robado todo", bramó.
Contra Despouy
La intervención de Morales no fue respondida en forma directa por el oficialismo, pero elevó la presión que se había adueñado del cuerpo, cuando el oficialista Juan Mayans reinició las críticas que llevaron al desplazamiento por unos días del presidente de la Auditoría, Leandro Despouy. Mayans le imputó a Despouy hasta de cobrar sueldos indebidos por ejercer un cargo que supuestamente ya no le correspondía. El oficialismo obtuvo una satisfacción cuando sometió el informe a votación y consiguió 37 luces verdes, contra 14 rojas. Pero la sesión guardaba más sorpresas.
Ofensas para todos
El radical tucumano José Cano, odontólogo de profesión, hizo una extensa y detallada exposición del informe muy crítico de la Auditoría sobre la gestión del Ministerio de Salud, que hoy ejerce Juan Manzur, tucumano al igual que la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés de Alperovich, que dirigía la sesión en el recinto.
Tras más de media hora de exposición, Cano dijo: "la verdad es que el manejo del APE, con Manzur incluido adentro, es escandaloso. No porque yo lo diga. Porque lo dicen las auditorías de la APE, y porque ha pagado prestaciones a personas muertas, personas de 170 años y prestaciones que nunca se han hecho. ¡Es escandaloso! En una de las resoluciones, el dictamen debería decir: "¡Por favor, muchachos, no sean tan delincuentes! ¡Dejen de robar!".
A esa altura, el ambiente estaba para cualquier episodio. Rojkés reaccionó al segundo: "creo que se ha excedido, senador", y enseguida pidió la palabra Aníbal Fernández para replicar. "Me parece una grosería innecesaria. El senador dice expresiones que cree que nos agravian; y nos agravian. No nos podamos manejar en esos términos. Porque si no, ¿Cómo lo resolvemos? ¿Terminamos a las piñas? No tiene otra solución. ¿O a insultarnos y tirarnos piedras?", apuntó. "Si él cree que están robando, primero, no acepto que me lo impute a mí, porque entonces nos vamos a meter en un lío que no tiene solución. Segundo, si él cree que están robando, que vaya y haga la denuncia, si nadie le dijo que no lo hiciera...", acotó.
Cano no se quedó atrás: "ya lo he hecho...". Pero enseguida lo interrumpió Rojkés: "senador Cano, ¡Hemos escuchado suficiente de usted!".
En medio de ese entrevero, Gerardo Morales pidió la palabra y expresó: "creo que Cano quiere hacer una aclaración. Me pide una interrupción que es para aclarar una situación, porque no se ha hecho imputación alguna a ninguno de los senadores..."
La temperatura siguió escalando y varios senadores oficialistas se superpusieron para acusar al legislador norteño, al bloque radical y todo al arco anti K.
Los aludidos les respondían con iguales tonos y clima se tornaba mucho más espeso. Cano insistió en tener derecho a hablar y Rojkés puso fin al entredicho: "lo hemos escuchado con mucha atención al senador Cano. Esta Presidencia considera que el senador Cano tuvo el tiempo posible para ofender a quien quiso".
Minutos después, el oficialismo volvía a imponerse en la votación por 39 a 9. Para las próximas sesiones quedaron una veintena de informes más de la Auditoría. (DyN)
El radical Gerardo Morales realizó la primera estocada. Argumentó a favor de un informe crítico de la Auditoría sobre la gestión oficial respecto de TBA, la empresa de la tragedia de Once, y dijo: "mandémosle el expediente al juez (Claudio) Bonadío para que los terminen imputando a (Juan Pablo) Schiavi, (Ricardo) Jaime y también (Julio) De Vido por asociación ilícita. No roba nada más el empresario, que es el corruptor; también roban los corruptos".
"Han podido llevarse toda la plata de los subsidios, porque han estado (Antonio) Luna, Schiavi, Jaime y también De Vido, quien es el que les ha permitido que se roben todo. ¡Se han robado todo! Y esos funcionarios también se han robado todo", bramó.
Contra Despouy
La intervención de Morales no fue respondida en forma directa por el oficialismo, pero elevó la presión que se había adueñado del cuerpo, cuando el oficialista Juan Mayans reinició las críticas que llevaron al desplazamiento por unos días del presidente de la Auditoría, Leandro Despouy. Mayans le imputó a Despouy hasta de cobrar sueldos indebidos por ejercer un cargo que supuestamente ya no le correspondía. El oficialismo obtuvo una satisfacción cuando sometió el informe a votación y consiguió 37 luces verdes, contra 14 rojas. Pero la sesión guardaba más sorpresas.
Ofensas para todos
El radical tucumano José Cano, odontólogo de profesión, hizo una extensa y detallada exposición del informe muy crítico de la Auditoría sobre la gestión del Ministerio de Salud, que hoy ejerce Juan Manzur, tucumano al igual que la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés de Alperovich, que dirigía la sesión en el recinto.
Tras más de media hora de exposición, Cano dijo: "la verdad es que el manejo del APE, con Manzur incluido adentro, es escandaloso. No porque yo lo diga. Porque lo dicen las auditorías de la APE, y porque ha pagado prestaciones a personas muertas, personas de 170 años y prestaciones que nunca se han hecho. ¡Es escandaloso! En una de las resoluciones, el dictamen debería decir: "¡Por favor, muchachos, no sean tan delincuentes! ¡Dejen de robar!".
A esa altura, el ambiente estaba para cualquier episodio. Rojkés reaccionó al segundo: "creo que se ha excedido, senador", y enseguida pidió la palabra Aníbal Fernández para replicar. "Me parece una grosería innecesaria. El senador dice expresiones que cree que nos agravian; y nos agravian. No nos podamos manejar en esos términos. Porque si no, ¿Cómo lo resolvemos? ¿Terminamos a las piñas? No tiene otra solución. ¿O a insultarnos y tirarnos piedras?", apuntó. "Si él cree que están robando, primero, no acepto que me lo impute a mí, porque entonces nos vamos a meter en un lío que no tiene solución. Segundo, si él cree que están robando, que vaya y haga la denuncia, si nadie le dijo que no lo hiciera...", acotó.
Cano no se quedó atrás: "ya lo he hecho...". Pero enseguida lo interrumpió Rojkés: "senador Cano, ¡Hemos escuchado suficiente de usted!".
En medio de ese entrevero, Gerardo Morales pidió la palabra y expresó: "creo que Cano quiere hacer una aclaración. Me pide una interrupción que es para aclarar una situación, porque no se ha hecho imputación alguna a ninguno de los senadores..."
La temperatura siguió escalando y varios senadores oficialistas se superpusieron para acusar al legislador norteño, al bloque radical y todo al arco anti K.
Los aludidos les respondían con iguales tonos y clima se tornaba mucho más espeso. Cano insistió en tener derecho a hablar y Rojkés puso fin al entredicho: "lo hemos escuchado con mucha atención al senador Cano. Esta Presidencia considera que el senador Cano tuvo el tiempo posible para ofender a quien quiso".
Minutos después, el oficialismo volvía a imponerse en la votación por 39 a 9. Para las próximas sesiones quedaron una veintena de informes más de la Auditoría. (DyN)







