"Si quieren ponerme apodo, vengo de madre y pampa... Crecí de antiguas paciencias entre torcazas de viento... Con alas de mariposa, torcazas del monte azul, vas gastando los sueños, día tras día, vida por vida..."
La llanura respira en un cielo de poemas, de voces, en un piano decidor. Los textos del extinto vate Hamlet Lima Quintana alcanzan un bello vuelo pampeano en la música de Oscar Alem. "La pampa verde", escrita en 1974, pinta personajes cotidianos y sufridos y nació como poemas sueltos, luego musicalizados. El canto cálido de Susanna Moncayo, el Coro de la Universidad Nacional del Sur, dirigido por Carmelo Fioriti, y el maestro Alem en piano recorren estos paisajes humanos vestidos de vidalita, zamba, milonga huella, ranchera, cuyos arreglos corales son de Eduardo Correa. Casi al final, la Zamba del Duraznillo nos deja boyando la nostalgia en el horizonte del alma. "Una obra caliente, vital, llena de luces", dijo alguna vez Lima Quintana. No se equivocó. Una joyita.
La llanura respira en un cielo de poemas, de voces, en un piano decidor. Los textos del extinto vate Hamlet Lima Quintana alcanzan un bello vuelo pampeano en la música de Oscar Alem. "La pampa verde", escrita en 1974, pinta personajes cotidianos y sufridos y nació como poemas sueltos, luego musicalizados. El canto cálido de Susanna Moncayo, el Coro de la Universidad Nacional del Sur, dirigido por Carmelo Fioriti, y el maestro Alem en piano recorren estos paisajes humanos vestidos de vidalita, zamba, milonga huella, ranchera, cuyos arreglos corales son de Eduardo Correa. Casi al final, la Zamba del Duraznillo nos deja boyando la nostalgia en el horizonte del alma. "Una obra caliente, vital, llena de luces", dijo alguna vez Lima Quintana. No se equivocó. Una joyita.







