Entraron y golpearon a toda la familia para robar un maletín

El dueño de casa y su hija están convencidos de que fueron asaltados por policías. Eran cuatro ladrones que se distribuyeron para ingresar por distintos puntos a la casa, donde estaban viendo fútbol

Entraron y golpearon a toda la familia para robar un maletín
14 Septiembre 2012
Parecía una película, pero no era ficción. Fueron los cinco minutos más largos y terribles de su vida. Mientras María Fernanda Beltrán recibía los golpes destinados a su marido, que yacía desmayado en el piso, rogaba que no les dispararan a su padre ni a sus cuatro hijos, a quienes tenían encañonados. La escena ocurrió en el comedor de su casa, en Lules, adonde llegaron cuatro hombres armados con el único fin de llevarse un maletín que -sabían- estaba repleto de dinero.

El martes a la noche, la mujer de 34 años acababa de volver de Las Termas de Río Hondo con su esposo, Marcelo Pedraza de 46 años, y sus hijos de 3, 9, 11 y 17 años. Como estaba por jugar la selección argentina contra Perú, invitaron a su padre a cenar. Por eso Juan Carlos Beltrán, de 58 años, también fue víctima del violento atraco.

"Cuando terminó el primer tiempo del partido, mi papá salió al jardín a tomar aire y ahí se metieron los tipos", recordó Fernanda. Dos saltaron las rejas de la entrada, uno saltó la tapia del costado y el otro bajó del techo. Tenían la cara descubierta y vestían pantalones largos, gorras y camperas. Juan Carlos estimó que tendrían entre 35 y 40 años.

Ellos están convencidos de que los asaltantes son policías, tanto por su manera de actuar como por las armas reglamentarias que portaban. "Esto fue una entregada, si no ¿cómo sabían que teníamos ese maletín y que él no era mi marido?", reflexionó Fernanda, señalando a su papá.

Aseguró, además, que sólo dos personas en todo Lules saben que su esposo es cobrador de la empresa santafesina de muebles para la que trabaja en todo el norte del país. Uno de ellos es un prestamista de la zona y el otro, su ex marido.

Todos al piso

Juan Carlos fue el primero en verlos. "Me agarraron en la puerta, me apuntaron con un arma y me metieron un rodillazo que me dejó tirado en el piso contra un mueble", relató.

Por detrás ingresaron todos y cerraron la puerta. Fueron directo a Marcelo y le pegaron un culatazo en la cabeza que lo dejó desmayado, contó su esposa. "¡Dame la plata, decí dónde está el maletín!", le gritaban al hombre que había quedado inconsciente. Como no les respondía, comenzaron a patearlo con brutalidad. "Me tiré arriba de él para que no le peguen más y me golpeaban a mí", recordó Fernanda.

Las tres víctimas mayores yacían heridas en el piso, con una pistola en la cabeza. A los chicos, que en ese momento estaban cenando, los obligaron a tirarse abajo de la mesa y también los encañonaron. Todos lloraban y gritaban. "El bebé era el único que había quedado en su sillita de comer, yo les rogaba que lo bajen y no le hagan nada. Al final lo bajaron, pero después vi que tenía rasguñada la cara", afirmó Fernanda.

Tres maletines

A los asaltantes se les iluminaron los ojos cuando vieron un maletín negro sobre el freezer, pero cuando lo abrieron la bronca fue peor: sólo encontraron biblias y papeles de Juan Carlos, que es Testigo de Jehová. En un armario del comedor había un segundo maletín, pero tampoco se trataba del que buscaban sino del que lleva uno de los chicos a la escuela. Entonces uno de ellos caminó hacia la habitación matrimonial de donde salió con el ansiado objeto. "Ahí empezaron a pegarle a mi marido para que lo abra". Pero el hombre seguía sin reaccionar y los delincuentes sabían que adentro había algo muy valioso y terminaron llevándoselo cerrado tal como estaba. "Tenía $ 17.000 en efectivo y $ 60.000 en cheques de la empresa", precisó Fernanda.

Los cuatro salieron con total tranquilidad -según Juan Carlos- y caminaron hacia la ruta 38, que está a 100 metros de la vivienda. Las víctimas sospechan que allí los esperaba algún vehículo, aunque no pudieron ver ni escuchar nada.

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