12 Agosto 2012 Seguir en 
El Gobierno brasileño reorientó su política macroeconómica para impulsar el nivel de actividad ante la disminución de las presiones inflacionarias y el estancamiento del PBI. Es posible que la economía de Brasil se expanda levemente durante 2012, a una tasa que se ubicaría entre 2% y 3%, había advertido Finsoport hace algunas semanas. Esto podría ponerle un piso a la caída de la demanda de productos argentinos. "Un vecino con una economía ordenada es un activo importante frente a la creciente desaceleración de la economía argentina", dice la consultora. A pesar de las medidas de estímulo sectorial adoptadas, la industria mostraría un crecimiento leve, perjudicada por un tipo de cambio real que -pese a su corrección reciente- sigue siendo bajo y a un contexto internacional adverso. Por lo tanto, esa dinámica no beneficiará a aquellas actividades argentinas que se vinculan como proveedores de la rama manufacturera brasileña. En cambio, dado que el consumo privado continuaría sólido, tonificado por la caída en las tasas de inflación y de interés y sostenido en un mercado laboral que está próximo al pleno empleo, la coyuntura brasileña favorecerá a aquellas actividades locales que abastecen al mercado interno de nuestro socio comercial, acota. La industria brasileña no viene de un buen arranque de año. Según Federico Muñoz & Asociados, el índice de producción industrial brasileñó volvió a retraerse en mayo (-0,9% mensual desestacionalizado) y acumuló una caída anual de 5,7%. El sector textil exhibe el peor desempeño (-13,1% interanual), seguido del automotriz (-7,8%). Evidentemente, la industria brasileña todavía no siente el efecto reactivante de las bajas en la tasa de interés y de la fuerte devaluación del Real que se fueron verificando en los últimos meses. El retroceso de la industria condenó a la economía brasileña a un desempeño decepcionante: el PBI se expandió apenas 0,8% en el primer trimestre. Sin embargo, alentó un cambio de humor para este segundo semestre.








