La de hoy es la noche más larga del año, aunque parezca una broma de payaso triste en esta tierra de las 4am. Ojo, nada que ver con aquellos dos años seguidos en los que sentimos que saltábamos el cerco y le robábamos un poquito de anarquía a la Ley Suprema, esos dos años en los que a medianoche retrasamos el reloj y le ganamos una hora a la fiesta. De nuevo el payaso triste llora cuando recuerda cómo festejamos aquellas miserables migajas de nocturnidad.
La de hoy es la noche más larga del año porque, aunque no se note, llegamos al solsticio de invierno. En algún lugar de los cerros, algunos optarán por celebrar el Inti Raymi, o Fiesta del Sol, el año nuevo aymara, agradeciendo lo vivido y pidiéndole al sol que siga dándonos su calor. Otros, los que se queden acá, tendrán una buena excusa para mirar al cielo en el patio del boliche y hacer un salud por el dios Sol, la diosa noche, la hermana luna, Dionisio y las estrellas.
Además, el sábado es San Juan, noche en la que se quema un muñeco armado de trapos, recuerdos y deseos. Una fiesta bien de barrio, que se celebra en las esquinas menos pensadas y que actualmente sincretiza el culto católico con la tradición aymara y las inagotables ganas que la gente tiene de reunirse, de encontrarse con otros cuando el sol ha muerto.
En esa sala de teatro enclavada en el corazón de un barrio con todas la letras, La Sodería, se va a festejar la noche más larga quemando un muñeco (y sabrá el dios Sol qué más), que se llevará lo viejo y traerá lo nuevo. La tradicional fogata de San Juan -en la esquina de Juan Posse y 1° de Mayo- promete una experiencia tribal con un espectáculo de danza africana alrededor del fuego; además tocarán La Banda del Río Salí (cumbia) y bailará la murga Pechando El Camión. Seguramente va a ser convocante: pocas veces esa casa-teatro ha desilusionado a la noche que también es cultura.
El llamado es a las 23.30, porque la fogata debe ser en plena medianoche. Habrá que llegar temprano y no dar demasiado corte a la previa, porque la realidad astronómica es que la noche es más larga... solo por un minuto.
La de hoy es la noche más larga del año porque, aunque no se note, llegamos al solsticio de invierno. En algún lugar de los cerros, algunos optarán por celebrar el Inti Raymi, o Fiesta del Sol, el año nuevo aymara, agradeciendo lo vivido y pidiéndole al sol que siga dándonos su calor. Otros, los que se queden acá, tendrán una buena excusa para mirar al cielo en el patio del boliche y hacer un salud por el dios Sol, la diosa noche, la hermana luna, Dionisio y las estrellas.
Además, el sábado es San Juan, noche en la que se quema un muñeco armado de trapos, recuerdos y deseos. Una fiesta bien de barrio, que se celebra en las esquinas menos pensadas y que actualmente sincretiza el culto católico con la tradición aymara y las inagotables ganas que la gente tiene de reunirse, de encontrarse con otros cuando el sol ha muerto.
En esa sala de teatro enclavada en el corazón de un barrio con todas la letras, La Sodería, se va a festejar la noche más larga quemando un muñeco (y sabrá el dios Sol qué más), que se llevará lo viejo y traerá lo nuevo. La tradicional fogata de San Juan -en la esquina de Juan Posse y 1° de Mayo- promete una experiencia tribal con un espectáculo de danza africana alrededor del fuego; además tocarán La Banda del Río Salí (cumbia) y bailará la murga Pechando El Camión. Seguramente va a ser convocante: pocas veces esa casa-teatro ha desilusionado a la noche que también es cultura.
El llamado es a las 23.30, porque la fogata debe ser en plena medianoche. Habrá que llegar temprano y no dar demasiado corte a la previa, porque la realidad astronómica es que la noche es más larga... solo por un minuto.







