17 Junio 2012 Seguir en 
¿Ves esa foto de arriba? El desafío del viernes, en Floresta, era encontrar más de 10 hombres por toma. Con esa panorámica como constante, Carlos Baute se enfrentó por primera vez a su público tucumano y montó un show deslumbrante, en el que sobraron simpatía por parte del venezolano y euforia por parte de la audiencia, conformada en su mayoría por adolescentes. Había también, tentadas por el romanticismo con el que el artista promocionó el recital, varias parejas que salieron más abrazadas de lo que habían llegado.
El recital valió el tiempo que se hizo esperar (Baute estuvo varias veces antes en Argentina, pero nunca había llegado al norte). Salió fresquísimo al escenario, sin rastros del raid de espectáculos que agendó en las provincias vecinas, y encaró con una ancha sonrisa a las cientos de mujeres que le gritaban. Entusiasmado y sencillo, la seguidilla de clásicos fue en verdad una excusa para que el venezolano interactuara con sus fanáticas. Incluso, llamó a algunas de ellas al escenario y les cantó frente a frente, lo que generó un aluvión de gritos, silbidos y aplausos.
Como él mismo había anticipado, el repertorio estuvo signado por la pretensión de destacar y adular a la mujer. Arrancó con "Amarte bien" y siguió con "Cuando tú no estás", "Loquitos de amor", "Quien dice que no duele", "Nada se compara a ti", entre varias otras, que el público recetaba de memoria. Para el final dejó "Quien te quiere como yo" y la ya clásica "Colgando en tus manos". Fue el cierre perfecto para una noche con mucho aroma de mujer.
El recital valió el tiempo que se hizo esperar (Baute estuvo varias veces antes en Argentina, pero nunca había llegado al norte). Salió fresquísimo al escenario, sin rastros del raid de espectáculos que agendó en las provincias vecinas, y encaró con una ancha sonrisa a las cientos de mujeres que le gritaban. Entusiasmado y sencillo, la seguidilla de clásicos fue en verdad una excusa para que el venezolano interactuara con sus fanáticas. Incluso, llamó a algunas de ellas al escenario y les cantó frente a frente, lo que generó un aluvión de gritos, silbidos y aplausos.
Como él mismo había anticipado, el repertorio estuvo signado por la pretensión de destacar y adular a la mujer. Arrancó con "Amarte bien" y siguió con "Cuando tú no estás", "Loquitos de amor", "Quien dice que no duele", "Nada se compara a ti", entre varias otras, que el público recetaba de memoria. Para el final dejó "Quien te quiere como yo" y la ya clásica "Colgando en tus manos". Fue el cierre perfecto para una noche con mucho aroma de mujer.







