Dale, estirá el brazo. Es sólo una aguja y el pinchazo casi no duele. Pensá que en algún lugar del mundo hay alguien que se está yendo, a quien ya no le sirve hacer planes a largo plazo y cuyas esperanzas (cada día más efímeras) navegan por tus venas. Sí, por las tuyas.
Leucemia, talasemia y déficit inmunológicos. ¿Qué relación une a las enfermedades de esta enumeración? Son algunas de las tantas que puede curar un transplante de médula ósea ¿Y te seguís preguntando qué tiene que ver esto con vos? Fácil: en tu sangre puede estar la cura que espera desde hace rato algún paciente. Por eso, no le hagas caso a ese mito ridículo que sostiene que para ser donante es necesario dejarse perforar la columna vertebral. Es suficiente con que dones una medida de sangre: de ella se va a extraer la muestra que será enviada al Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) del Incucai, donde vas a quedar registrado.
¿Seguís dudando? Tal vez los números terminen de convencerte. El 25% de los pacientes posee un donante compatible dentro de su familia; el 75% restante debe recurrir a un donante sano, voluntario y no emparentado. Pero ojo: para evitar el rechazo, la médula ósea donada debe ser 100% compatible con la del paciente y eso solo ocurre en un caso entre 40.000. Mucho ¿no? Pero hay esperanza: esta cifra se va a reducir a medida que se incremente la cantidad de donantes registrados. No te olvides de que hay registros en todo el mundo y que tu ayuda puede llegar hasta confines inimaginables.
Si tenés entre 18 y 55 años y pesás más de 50 kilos andá al Banco de Sangre, en Mitre 236. Dale, animate y estirá el brazo.
Leucemia, talasemia y déficit inmunológicos. ¿Qué relación une a las enfermedades de esta enumeración? Son algunas de las tantas que puede curar un transplante de médula ósea ¿Y te seguís preguntando qué tiene que ver esto con vos? Fácil: en tu sangre puede estar la cura que espera desde hace rato algún paciente. Por eso, no le hagas caso a ese mito ridículo que sostiene que para ser donante es necesario dejarse perforar la columna vertebral. Es suficiente con que dones una medida de sangre: de ella se va a extraer la muestra que será enviada al Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) del Incucai, donde vas a quedar registrado.
¿Seguís dudando? Tal vez los números terminen de convencerte. El 25% de los pacientes posee un donante compatible dentro de su familia; el 75% restante debe recurrir a un donante sano, voluntario y no emparentado. Pero ojo: para evitar el rechazo, la médula ósea donada debe ser 100% compatible con la del paciente y eso solo ocurre en un caso entre 40.000. Mucho ¿no? Pero hay esperanza: esta cifra se va a reducir a medida que se incremente la cantidad de donantes registrados. No te olvides de que hay registros en todo el mundo y que tu ayuda puede llegar hasta confines inimaginables.
Si tenés entre 18 y 55 años y pesás más de 50 kilos andá al Banco de Sangre, en Mitre 236. Dale, animate y estirá el brazo.







