19 Mayo 2012 Seguir en 
"Norte Digital" es un local que se dedica a la venta y mantenimiento de impresoras y fotocopiadoras, en General Paz al 1.200. Sus propietarios mantienen siempre la puerta cerrada, que sólo puede abrirse desde adentro y a la que cierran después del ingreso de cada cliente. Pero ni siquiera con todas esas medidas precautorias pudieron salvarse de los ladrones.
Con un cómplice
El miércoles faltaban cinco minutos para las 9, cuando un hombre pidió entrar con la excusa de consultar sobre una fotocopiadora. Cuando estuvo adentro, le abrió a su cómplice y en pocos segundos encañonaron a las tres personas que estaban detrás del mostrador, entre ellos el gerente de la empresa, Guillermo Panico.
"Nos llevaron al fondo y ahí nos hicieron acostar sobre el piso", contó el hombre de 62 años. Allí, uno de los asaltantes les quitó todos los objetos de valor que llevaban encima: relojes, anillos, billeteras y celulares. Mientras tanto, su compañero se encargaba de saquear la caja y apoderarse de varios equipos. Según precisó Panico, se llevaron $ 10.000 en efectivo. Además, se alzaron con dos notebooks, dos fotocopiadoras y una impresora, cuyo valor total -estimó- superaría los $ 20.000.
Cuando los delincuentes se dieron a la fuga y las víctimas consiguieron levantarse, no alcanzaron a ver ni sus rastros. "Ni siquiera sabemos en qué tipo de vehículo andaban", agregó el gerente, todavía indignado. Después de esta experiencia, Panico piensa en invertir en un sistema de cámaras de seguridad.
Por la tarde, desde la seccional 2ª se comunicaron con él para que fuera a reconocer a uno de los sospechosos detenido. Curiosamente era el joven que había asaltado la forrajería. Sin embargo, Panico descartó que se tratara de uno de los ladrones que lo abordaron en su local, a pesar de estar a dos cuadras.
Con un cómplice
El miércoles faltaban cinco minutos para las 9, cuando un hombre pidió entrar con la excusa de consultar sobre una fotocopiadora. Cuando estuvo adentro, le abrió a su cómplice y en pocos segundos encañonaron a las tres personas que estaban detrás del mostrador, entre ellos el gerente de la empresa, Guillermo Panico.
"Nos llevaron al fondo y ahí nos hicieron acostar sobre el piso", contó el hombre de 62 años. Allí, uno de los asaltantes les quitó todos los objetos de valor que llevaban encima: relojes, anillos, billeteras y celulares. Mientras tanto, su compañero se encargaba de saquear la caja y apoderarse de varios equipos. Según precisó Panico, se llevaron $ 10.000 en efectivo. Además, se alzaron con dos notebooks, dos fotocopiadoras y una impresora, cuyo valor total -estimó- superaría los $ 20.000.
Cuando los delincuentes se dieron a la fuga y las víctimas consiguieron levantarse, no alcanzaron a ver ni sus rastros. "Ni siquiera sabemos en qué tipo de vehículo andaban", agregó el gerente, todavía indignado. Después de esta experiencia, Panico piensa en invertir en un sistema de cámaras de seguridad.
Por la tarde, desde la seccional 2ª se comunicaron con él para que fuera a reconocer a uno de los sospechosos detenido. Curiosamente era el joven que había asaltado la forrajería. Sin embargo, Panico descartó que se tratara de uno de los ladrones que lo abordaron en su local, a pesar de estar a dos cuadras.







