Las PyME de la inseguridad

Roberto Delgado
Por Roberto Delgado 14 Mayo 2012
Tolerado como una manera de compensar los bajos sueldos en la Policía, el servicio adicional de seguridad (o sea, la vigilancia pagada que los agentes hacen fuera de su horario de trabajo) ha adquirido una dimensión enorme con este gobierno, que a la vez que vio crecer las cifras de violencia y de inseguridad en la sociedad ha aumentado la masa laboral de nuevos agentes: más de 5.000 policías ingresaron a partir de 2003 y casi todos -si no todos- cumplen servicio adicional, que es administrado por los comisarios. El servicio pagado de la Policía es más barato que el privado y más requerido por empresarios y comerciantes porque el policía lleva armas y la imagen de autoridad. Bancos, empresas de caudales, de gaseosas, de cable, EDET, supermercados, los locales de maquinitas de juego, el Siprosa, Rentas, Previsión social, etcétera, se pelean por los servicios de seguridad pagados a la fuerza. Hasta en el partido River-Atlético había 220 policías en horario de trabajo y 575 más cobrando servicio adicional.

Hay tanta demanda y es tan inexistente el control, que han surgido las PyMEs de vigilancia dentro de la fuerza: se dice que unos 1.000 agentes hacen adicionales en horas de trabajo, enviados por sus propios comisarios. Nadie lo ha probado, pero ahora se acaba de denunciar y acaso esto podría ser el puntapié inicial para que de una vez se empiece a remover la pus de la gran infección que es este sistema: se usa mano de obra barata pagada con plata de todos; se evaden aportes y seguros; se cobra dos veces por la misma tarea y el agente está cansado todo el tiempo. Lo peor es que se distrae en otras tareas al personal que debería estar concentrado en hacer bajar los índices criminales en vez de lucrar con ellos. Es que la inseguridad es un negocio para la Policía.

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