Desde temprano ya se percibía lo que iba a suceder: nadie en la redacción iba a poder escapar del influjo del Atlético-River de ayer. Claro, quienes cubrieron el juego mamaron del partido in situ -y eso se refleja en la especial cobertura del suplemento Deportes-. Y los que se quedaron, fueron testigos de cómo los televisores quedaron clavados en la sintonía de los canales que emitieron el cotejo en directo. Hubo alegría "decana" por el 1-0, desazón por el empate y luego por la desventaja local. Y en medio, polémicas por el arbitraje de Toia, gritos ahogados por las chances dilapidadas, varios "¡Vamos Tucumán!" de aliento distante para los de casaca celeste y blanca y cargadas típicas del folclore futbolero. El entusiasmo se encendió con los últimos dos golazos. Pitazo final y a seguir bajando teclas. Atrás quedó la tarde de fútbol para todos, vivida como en la cancha.







