Una historieta medieval

German Fermo, director de la Maestría en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella

13 Mayo 2012
BUENOS AIRES.- Los capítulos que se escribieron de esta interminable historieta trataban de países europeos al borde del colapso pero con una ciudadanía casi indiferente. A partir del domingo pasado, con los resultados electorales en Grecia y Francia, probablemente un nuevo capítulo comienza a escribirse en Europa, en el que los ciudadanos europeos se están expidiendo contra los planes de ajuste y la coyuntura recesiva que los mismos han generado. Europa está desde el último trimestre de 2011 nuevamente en recesión y con un desempleo del 10,9%. El enfoque actual se está quedando sin apoyo político, lo cual es gravísimo: el no apoyo deja potencialmente a un mercado altamente inestable sin la base de resolución de crisis propuesta por Alemania.

El Euro quebró U$S 1,30, un nivel que no se animaba a pasar desde enero de 2012. Probablemente, la razón sea la conjunción de dos eventos: a) un contexto europeo que cada día se complica más, y b) una Tercera Ronda de Flexibilización Cuantitativa que lejos está todavía de concretarse. Con los resultados electorales del domingo último, la ciudadanía se pronunció claramente contra el plan de "achique fiscal a ultranza" diseñado por Alemania y apoyado principalmente por Francia. No es que achicarse esté mal, el problema es cuándo, cuánto y cómo. Si en medio de la peor crisis financiera, con una Europa en acelerada recesión y con desempleos superando a veces el 22%, se quiere ajustar fiscalmente, lo que ocurre es un rotundo rechazo social tal como lo demostraron las elecciones en Francia y Grecia. Europa hace dos años que se equivoca en lo siguiente: "al achique fiscal hay que comprarle tiempo y ponerle un amortiguador monetario estilo Ben Bernanke". El poco tiempo que compraron los dos rondas de Ltros (financiaciones del Banco Central Europeo a bancos al 1% y por tres años) ya se gastó y Europa enfrenta una viejísima historieta: otra vez a cuestionar la viabilidad del plan para los Piigs.

Francia eligió nuevamente a un gobierno socialista después de casi tres décadas, uno de los pilares de la campaña de Hollande fue el "no a la austeridad fiscal". El desafío del nuevo presidente francés será: si la decisión es "no" a la austeridad, ¿cuál es el plan alternativo? Porque decir que no puede servir para ganar una elección, pero no para solucionar una crisis. Mitterrand fue el último presidente socialista con medidas muy pro-keynesianas y devaluatorias: el Franco Francés sufrió tres devaluaciones durante su mandato. Sin embargo, Hollande enfrenta un entorno de alto endeudamiento por lo que los grados de libertad para "ser keynesiano" son ciertamente muchísimo menores y la devaluación está fuera de discusión dado que Francia ha perdido las chances de hacer política monetaria y cambiaria. Entonces: ¿cuál es el Plan B de Hollande?

El mercado hace mucho tiempo que viene escuchando a una Alemania preocupada incomprensiblemente por la inflación y es esa la razón por la que no se hace de una vez por todas política monetaria expansiva, como la FED ha venido haciendo desde 2008. Si con un desempleo en 10,90% para la zona euro, el BCE no se torna agresivamente laxo, ¿cuándo va a hacer política monetaria contracíclica? ¿Qué sentido tiene preocuparse de inflación cuando se enfrenta un bache deflacionario gigantesco? ¿Qué sentido tiene preocuparse de la inflación cuando la mismísima existencia del Euro está en juego? ¿Qué es más importante: una inflación al 2%, al 3% o al 4%, o el colapso político y social de un pacto que parecería cerrarle a un sólo miembro? A dos años del inicio de la crisis en Europa, se hace absolutamente inaceptable que todavía tengamos que escuchar que se "está trabajando para la resolución de la crisis". Europa sigue sin tener una sola respuesta a su crisis y la incoherencia de un ajuste fiscal inaplicable ha sido claramente rechazada por ciertas ciudadanías. Europa perdió dos años anunciando una secuencia de promesas imposibles de efectiviza. Se equivoca proponiendo una inaplicable política fiscal y otra monetaria articulada por un BCE que en su última conferencia de prensa volvió a sonar restrictivo monetariamente. El BCE ni siquiera insinúa una baja de tasas de 25 puntos básicos cuando lo que realmente debería estar discutiendo es la Primera Ronda de Flexibilización Cuantitativa para la Eurozona. De una vez, Europa necesita empezar a sincerar que en 2012 es mucho más pobre de lo que era al inicio de la crisis. Una forma de hacerlo es tornarse muy agresiva a nivel monetario, comprar tiempo en serio con una Ronda Histórica de Flexibilización Cuantitativa en Euros, que devaluaría el euro fácilmente a la zona de 1,20.

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