60 canales y ninguna flor

Por Natalia Viola 11 Mayo 2012
Y se va la tercera... Son las 11 de la noche y después de darle la vuelta al mundo en más de 60 canales freno en una receta de cocina. No sé lo que preparan -sinceramente no me importa-, pero mis ojos necesitan descansar del parpadeo televisivo.

La cocina no me divierte, pero a esta altura las otras propuestas son muy poco tentadoras: películas archirrepetidas, dibujitos animados (ya los vi toda la tarde), más noticias, deportes (no los entiendo) y alguna sitcom que no sigo. Mi lamento boliviano: justo que tengo un tiempo, que estoy tranquila, que todos duermen. "Una peli de amor, una tontula", reclamo. O una comedia. Nada. Insisto con una ronda más del menú de cable.

Vuelvo a lo que parece ser un ave, que un cocinero rellena con esmero mientras controla que las verduras en el wok no se le quemen. Las revolea en el aire y ni una se le escapa. Un habilidoso.

Analizo: la escenografía es agradable, el cocinero no es Antonio Banderas, pero podríamos catalogarlo como "galán recio". Hay acción (cuando trocea el ave), suspenso (las verduras en el aire) y un final feliz (el plato encantadoramente terminado). Me conformo. En fin, ya es medianoche y tengo sueño.

Ahora, otro problema. Me dio hambre.

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