No dice nada: el miedo está en su cara. Se dibuja en las gotas de transpiración que corren por la frente ancha. Balbucea. Está pálida... y nerviosa. Aclara que nunca le pasó nada traumático en sus 34 años de vida. Y, sin embargo, cada vez que oscurece tiene temor. No soporta que caminen detrás de ella. Cree que en cualquier momento la pueden asaltar. El ruido la paraliza. Tiembla si hay viento. Aprieta la mandíbula, y reza. Respira lo justo y necesario. Y busca llegar a su casa. Sólo eso la tranquiliza.
Marcela no quiere salir a la calle de noche. Su testimonio retumba en la sala en la que debate un grupo de autoayuda de una clínica especializada en salud mental. No es la única que sufre en la oscuridad. La escalada de violencia en los últimos años hizo que el temor se metiera en la vida cotidiana de la gente, especialmente cuando la luz natural desaparece.
Según los especialistas, los robos no son sólo una cuestión de asaltantes y asaltados. El temor que genera la inseguridad es contagioso. Lo curioso es que en los consultorios de los psiquiatras se puede palpar que en las conductas que modificó la gente por miedo a sufrir un ataque hay una coincidencia: esos cambios de hábitos ocurren principalmente de noche.
Una encuesta realizada en todo el mundo mostró que seis de cada 10 argentinos tienen miedo a caminar por la ciudad, de noche y solos. Según el sondeo, llevado a cabo por la consultora Gallup, mientras a nivel mundial en promedio el 36% de la población teme andar de noche; en la Argentina, la inseguridad en horarios nocturnos la palpa el 61% de sus habitantes.
¿Qué pasa de noche?
¿Hay motivos para andar asustados, intranquilos? ¿Las peores cosas suceden realmente a la noche? Las estadísticas muestran que la mayoría de los delitos ocurren durante el día, según explicó el jefe Operaciones Policiales, Víctor Sánchez.
"Es cierto que la oscuridad le facilita el trabajo a muchos delincuentes, pero en la realidad es bajo el índice de delitos en el horario nocturno", precisó.
Las estadísticas mundiales muestran que el delito disminuye desde las 23. Lo que sí es cierto es que tras la caída del sol los hechos suelen ser más complejos: mientras merman los arrebatos y asaltos, aumenta el riesgo de agresiones personales, con asesinatos o violaciones. Según cifras nacionales, el 62% de los homicidios dolosos se produce entre las 20 y las 8.
Durante el día, el delito más común es el robo. "Los momentos más peligrosos son entre las 6 y las 7 de la mañana y a las 19", especifica el comisario Víctor Lisandro, jefe de la Patrulla Urbana de la Policía provincial. Los escruches son más comunes cuando la gente se va a dormir, añade. "Aunque nos de más miedo andar de noche, lo cierto es que los delincuentes encuentran más oportunidades para atacarnos cuando salimos todos a la calle; o sea, durante el día", sostiene.
La nocturnidad da al que comete el delito un mayor anonimato, admite Miguel Gómez, jefe de la División Homicidios y Delitos Complejos de la Policía. Sin embargo, según cuenta desde su experiencia, en los hechos más violentos y premeditados el horario es circunstancial.
No apaguen la luz
Antes de la invención de la luz artificial, la nocturnidad era un tiempo para estar asustado. Las cosas parecen no haber cambiado mucho hoy, cuando la verdadera oscuridad de la noche ya no existe en la mayoría del mundo.
Más allá de la inseguridad, sentir miedo de noche parecería ser una reacción normal, según explica el psiquiatra experto en fobias, Oscar Fiorio. "Es común que uno se sienta más vulnerable porque a esa hora hay menos gente y porque no se puede ver bien lo que ocurre a nuestro alrededor", explica. "Además, somos animales diurnos. Nuestro biológico está preparado para desarrollarnos de día. Y también recibimos una herencia que nos indica que la noche es peligro, que hay que buscar refugio", resalta.
En su consultorio se incrementan las consultas por el miedo a la nocturnidad. En algunos casos porque han sufrido experiencias traumáticas y en otras ocasiones es un temor irracional: "Ahí, cuando aparecen los pensamientos mágicos -aclara-, ya estamos hablando de una fobia, de una patología que nos limita, de una película de terror que, por suerte, por ahora no la estamos viendo todos".
Según los especialistas, los robos no son sólo una cuestión de asaltantes y asaltados. El temor que genera la inseguridad es contagioso. Lo curioso es que en los consultorios de los psiquiatras se puede palpar que en las conductas que modificó la gente por miedo a sufrir un ataque hay una coincidencia: esos cambios de hábitos ocurren principalmente de noche.
Una encuesta realizada en todo el mundo mostró que seis de cada 10 argentinos tienen miedo a caminar por la ciudad, de noche y solos. Según el sondeo, llevado a cabo por la consultora Gallup, mientras a nivel mundial en promedio el 36% de la población teme andar de noche; en la Argentina, la inseguridad en horarios nocturnos la palpa el 61% de sus habitantes.
¿Qué pasa de noche?
¿Hay motivos para andar asustados, intranquilos? ¿Las peores cosas suceden realmente a la noche? Las estadísticas muestran que la mayoría de los delitos ocurren durante el día, según explicó el jefe Operaciones Policiales, Víctor Sánchez.
"Es cierto que la oscuridad le facilita el trabajo a muchos delincuentes, pero en la realidad es bajo el índice de delitos en el horario nocturno", precisó.
Las estadísticas mundiales muestran que el delito disminuye desde las 23. Lo que sí es cierto es que tras la caída del sol los hechos suelen ser más complejos: mientras merman los arrebatos y asaltos, aumenta el riesgo de agresiones personales, con asesinatos o violaciones. Según cifras nacionales, el 62% de los homicidios dolosos se produce entre las 20 y las 8.
Durante el día, el delito más común es el robo. "Los momentos más peligrosos son entre las 6 y las 7 de la mañana y a las 19", especifica el comisario Víctor Lisandro, jefe de la Patrulla Urbana de la Policía provincial. Los escruches son más comunes cuando la gente se va a dormir, añade. "Aunque nos de más miedo andar de noche, lo cierto es que los delincuentes encuentran más oportunidades para atacarnos cuando salimos todos a la calle; o sea, durante el día", sostiene.
La nocturnidad da al que comete el delito un mayor anonimato, admite Miguel Gómez, jefe de la División Homicidios y Delitos Complejos de la Policía. Sin embargo, según cuenta desde su experiencia, en los hechos más violentos y premeditados el horario es circunstancial.
No apaguen la luz
Antes de la invención de la luz artificial, la nocturnidad era un tiempo para estar asustado. Las cosas parecen no haber cambiado mucho hoy, cuando la verdadera oscuridad de la noche ya no existe en la mayoría del mundo.
Más allá de la inseguridad, sentir miedo de noche parecería ser una reacción normal, según explica el psiquiatra experto en fobias, Oscar Fiorio. "Es común que uno se sienta más vulnerable porque a esa hora hay menos gente y porque no se puede ver bien lo que ocurre a nuestro alrededor", explica. "Además, somos animales diurnos. Nuestro biológico está preparado para desarrollarnos de día. Y también recibimos una herencia que nos indica que la noche es peligro, que hay que buscar refugio", resalta.
En su consultorio se incrementan las consultas por el miedo a la nocturnidad. En algunos casos porque han sufrido experiencias traumáticas y en otras ocasiones es un temor irracional: "Ahí, cuando aparecen los pensamientos mágicos -aclara-, ya estamos hablando de una fobia, de una patología que nos limita, de una película de terror que, por suerte, por ahora no la estamos viendo todos".
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