20 Abril 2012 Seguir en 
PARÍS.- Los candidatos a la elección presidencial francesa, empezando por el mandatario que busca la reelección, Nicolas Sarkozy, redoblan esfuerzos para tratar de convencer a los electores indecisos, más numerosos que lo habitual en esta campaña. La primera vuelta tendrá lugar el domingo; si nadie supera el 50% más un voto (porcentaje hoy inalcanzable), el balotaje será dos semanas después.
Los sondeos de intenciones de voto le otorgan ventaja al candidato socialista François Hollande, pero rara vez el electorado se mostró tan poco seguro de su decisión. Según una encuesta del instituto OpinionWay Fiducial, el 25% del padrón (un elector de cada cuatro, es decir entre 6 y 8 millones de franceses), todavía no ha decidido por quién votará.
Los electores de Sarkozy y de Hollande están mayoritariamente firmes en su opción, pero buena parte de los del postulante de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon; del centrista, François Bayrou, y de la ecologista, Eva Joly, admiten que aún pueden cambiar de opinión. Esa posibilidad hace soñar al equipo de campaña del mandatario conservador, quien enfrenta múltiples sondeos negativos y al que todos dan por seguro perdedor en la segunda vuelta.
Otro tema de preocupación para los candidatos es la abstención. Según OpinionWay, el ausentismo podría alcanzar el 26%, 10 puntos más que en la primera vuelta presidencial de 2007. Pero el récord e registró en 2002, cuando fue del 28,40% y Jean-Marie Le Pen, candidato del Frente Nacional (extrema derecha), quedó segundo, relegando al socialismo. Hoy, el sector postula a su hija, Marine Le Pen.
Los últimos sondeos sitúan a Hollande delante de Sarkozy por una corta pero consistente distancia (de entre dos y cinco puntos), seguidos por Le Pen (con el 15%), Mélenchon (casi al mismo nivel) y Bayrou (10%). Para el balotaje, Hollande obtendría hasta el 58% de los votos.
La estrategia de Sarkozy es sumar los apoyos a Le Pen en la primera votación, mientras que Hollande hace lo mismo sobre el electorado de Mélenchon. Pero las chances del actual Presidente mermaron tras admitir la existencia de un acuerdo secreto firmado en 2007 (negado inicialmente) para venderle a Libia un reactor nuclear, cuatro años antes de que él liderara la campaña contra Muammar Gaddafi. Sarkozy presentaba su rol en el derrocamiento del dictador como uno de sus grandes logros.
La economía frágil y el disgusto por el estilo llamativo de Sarkozy dominaron la campaña, en la cual está en juego el compromiso de Francia de equilibrar sus finanzas públicas pese al débil crecimiento, que amenaza la meta de reducción del déficit de la segunda economía europea. (AFP-Télam-Reuters-DPA)
Un voto para la ultraderechista Le Pen
La ex estrella de cine, Brigitte Bardot, de 77 años, anunció que votará por la candidata presidencial de la extrema derecha, Marine Le Pen. "Es una mujer admirable. Nos propone cosas perfectas comparadas con las de los dos otros títeres", dijo, aludiendo implícitamente al socialista, François Hollande, y al presidente saliente, el conservador Nicolas Sarkozy. (AFP)







