FUE A DONDE DUELE. Barrado ya conectó un cabezazo abajo y perfecto, que no podrá sacar Capogrosso. El "Pensador" encaminó a Atlético al triunfo. FOTOS DE FEDERICO PERETTI (ESPECIAL PARA LA GACETA)
La escena fue curiosa. Cuando terminó el partido en la desértica cancha de Almagro, en la que no hubo público por disposición de la Policía, los jugadores volvieron a mirar las tribunas vacías y no supieron cómo festejar un triunfo tan importante para maquillar la tabla de posiciones (Atlético quedó undécimo) como para reconstruir el factor anímico.
Los futbolistas tuvieron que levantar las manos hacia la nada, en una postal que no se correspondió con una victoria que hubiese merecido el aplauso de una multitud: el "decano" no sólo ganó tres puntos, sino también el derecho de volver a creer en sí mismo.
Son los recorridos sinuosos del fútbol. Atlético, que hace siete días era un equipo con la moral en ruina, construyó una parábola imprevisible y a partir del cachetazo 0-4 ante Quilmes cerró su mejor semana de 2012.
En las 64 horas que pasaron desde las 23 del jueves, cuando venció por penales a Rafaela y se metió entre los ocho mejores de la Copa Argentina, y las 15 de ayer, cuando consiguió su primera victoria de visitante en el año tras vencer 2-0 a Deportivo Merlo, Atlético reconstruyó su credibilidad y volvió a ser el equipo ordenado y punzante de finales de 2011.
Al tratarse de un plantel dirigido por Juan Manuel Llop, las analogías con Marcelo Bielsa sirven para decodificar a qué juega el "decano". Y Atlético interpretó en los 90 minutos contra Merlo los lineamientos de lo que, según el ex DT de la Selección, debe tener un equipo. "Éramos amigos, nos gustaba jugar juntos, intentábamos hacerlo lo mejor posible, atacábamos y luego luchábamos porque había que recuperarla. Y esperábamos que la suerte nos acompañe", definió Bielsa qué es el fútbol el año pasado, en una conferencia en Santa Fe.
Y Atlético fue eso: un equipo solidario, bien agrupado, honesto, ofensivo (en la medida de lo posible), con máxima entrega para recuperar la pelota y, también, con la suerte a su favor.
Barrado marcó de cabeza el 1-0 cuando el partido recién comenzaba. Atlético jugó un excelente primer tiempo, en el que pudo haber aumentado la diferencia. Luego, en el segundo, Merlo (siempre sostenido por Lázzaro y por las jugadas de pelota parada) contó con cinco situaciones de empate pero los palos, un gran Dei Rossi y la suerte sostuvieron al "decano". Y en medio de ese sufrimiento, Martínez y Salvatierra armaron una gran jugada que Fondacaro definió aún mejor.
Sólo faltaron los aplausos. Atlético merecía una ovación.
Los futbolistas tuvieron que levantar las manos hacia la nada, en una postal que no se correspondió con una victoria que hubiese merecido el aplauso de una multitud: el "decano" no sólo ganó tres puntos, sino también el derecho de volver a creer en sí mismo.
Son los recorridos sinuosos del fútbol. Atlético, que hace siete días era un equipo con la moral en ruina, construyó una parábola imprevisible y a partir del cachetazo 0-4 ante Quilmes cerró su mejor semana de 2012.
En las 64 horas que pasaron desde las 23 del jueves, cuando venció por penales a Rafaela y se metió entre los ocho mejores de la Copa Argentina, y las 15 de ayer, cuando consiguió su primera victoria de visitante en el año tras vencer 2-0 a Deportivo Merlo, Atlético reconstruyó su credibilidad y volvió a ser el equipo ordenado y punzante de finales de 2011.
Al tratarse de un plantel dirigido por Juan Manuel Llop, las analogías con Marcelo Bielsa sirven para decodificar a qué juega el "decano". Y Atlético interpretó en los 90 minutos contra Merlo los lineamientos de lo que, según el ex DT de la Selección, debe tener un equipo. "Éramos amigos, nos gustaba jugar juntos, intentábamos hacerlo lo mejor posible, atacábamos y luego luchábamos porque había que recuperarla. Y esperábamos que la suerte nos acompañe", definió Bielsa qué es el fútbol el año pasado, en una conferencia en Santa Fe.
Y Atlético fue eso: un equipo solidario, bien agrupado, honesto, ofensivo (en la medida de lo posible), con máxima entrega para recuperar la pelota y, también, con la suerte a su favor.
Barrado marcó de cabeza el 1-0 cuando el partido recién comenzaba. Atlético jugó un excelente primer tiempo, en el que pudo haber aumentado la diferencia. Luego, en el segundo, Merlo (siempre sostenido por Lázzaro y por las jugadas de pelota parada) contó con cinco situaciones de empate pero los palos, un gran Dei Rossi y la suerte sostuvieron al "decano". Y en medio de ese sufrimiento, Martínez y Salvatierra armaron una gran jugada que Fondacaro definió aún mejor.
Sólo faltaron los aplausos. Atlético merecía una ovación.








