22 Marzo 2012 Seguir en 
MONTEVIDEO.- La Policía, las autoridades sanitarias y las asociaciones de usuarios de la salud de Uruguay han recibido en las últimas horas centenares de denuncias de familiares de fallecidos en dos hospitales donde trabajaban dos enfermeros que confesaron 16 homicidios de pacientes.
El Movimiento Salud Para Todos, asociación de usuarios del hospital público Maciel, ya recibió 250 llamadas de familiares de fallecidos en los dos hospitales, dijo su presidente, Ruben Bouvier, quien denuncia que detrás del sórdido caso de los enfermeros están la desidia y la falta de controles. "Tenemos un volumen de información muy grande y con casos muy graves que se agregan a toda esta situación", indicó. Ariel Acevedo, de 46 años, confesó haber asesinado a 11 pacientes en un CTI (Centro de Tratamiento Intensivo) neuroquirúrgico de la clínica privada Asociación Española, una de las más grandes del país y donde trabajaban los dos acusados y una enfermera procesada por encubrimiento.
El otro enfermero, Marcelo Pereira (40), admitió cinco homicidios en una unidad de cuidados intermedios (cardiología) del hospital Maciel. Según fuentes judiciales, Acevedo asesinaba inyectando aire por vía intravenosa, lo que provocaba embolia pulmonar y paro cardíaco, mientras que Pereira inyectaba anestésicos. Si bien la hipótesis policial es que los enfermeros no actuaron en conjunto, sí se ha establecido que se conocían.
Bouvier sostiene que no solo en la Española y en el Maciel sucedieron este tipo de cosas y afirma que tienen información sobre muertes sorpresivas en centros de salud de todo el país. "Escuché una cantidad interminable de historias de familiares de pacientes fallecidos que me dejan un panorama agotador, triste, desolador, en cuanto a todo lo que ha pasado", señaló, enfatizando que todo esto tiene como causa central la desidia y la falta de controles. "Y eso lleva a estos hechos y a la impunidad", dijo. La organización planea reunir los datos de todos los casos y presentarlos ante el juez Rolando Vomero, que el domingo procesó con prisión -lo que implica que empieza el juicio- a los dos enfermeros y a otra enfermera por encubrimiento.
"La gente tiene miedo de denunciar en los centros de salud por las represalias que se puedan tomar después con sus familiares", aseguró Bouvier.
En la Unidad de Información al usuario del Ministerio de Salud Pública (MSP) -que fue reforzada a raíz del caso- se recibieron el martes 67 consultas de familiares de fallecidos en estos sanatorios, dijo ayer en conferencia de prensa Elena Clavel, directora general del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS).
En tanto, la Dirección General de Crimen Organizado, a cargo de la investigación policial, sumó más de 200 denuncias que ahora los investigadores deberán chequear.
Ni las autoridades sanitarias ni la Policía quieren manejar cifras o períodos en los que habrían actuado los enfermeros, que trabajaban desde hace más de una década en la salud, lo que alienta los temores de que las víctimas puedan ser decenas, o incluso centenares.
"No sabemos desde cuándo actuaban y probablemente nunca lo sepamos", admitió una fuente del Ministerio de Salud Pública (MSP). (AFP-NA)
El Movimiento Salud Para Todos, asociación de usuarios del hospital público Maciel, ya recibió 250 llamadas de familiares de fallecidos en los dos hospitales, dijo su presidente, Ruben Bouvier, quien denuncia que detrás del sórdido caso de los enfermeros están la desidia y la falta de controles. "Tenemos un volumen de información muy grande y con casos muy graves que se agregan a toda esta situación", indicó. Ariel Acevedo, de 46 años, confesó haber asesinado a 11 pacientes en un CTI (Centro de Tratamiento Intensivo) neuroquirúrgico de la clínica privada Asociación Española, una de las más grandes del país y donde trabajaban los dos acusados y una enfermera procesada por encubrimiento.
El otro enfermero, Marcelo Pereira (40), admitió cinco homicidios en una unidad de cuidados intermedios (cardiología) del hospital Maciel. Según fuentes judiciales, Acevedo asesinaba inyectando aire por vía intravenosa, lo que provocaba embolia pulmonar y paro cardíaco, mientras que Pereira inyectaba anestésicos. Si bien la hipótesis policial es que los enfermeros no actuaron en conjunto, sí se ha establecido que se conocían.
Bouvier sostiene que no solo en la Española y en el Maciel sucedieron este tipo de cosas y afirma que tienen información sobre muertes sorpresivas en centros de salud de todo el país. "Escuché una cantidad interminable de historias de familiares de pacientes fallecidos que me dejan un panorama agotador, triste, desolador, en cuanto a todo lo que ha pasado", señaló, enfatizando que todo esto tiene como causa central la desidia y la falta de controles. "Y eso lleva a estos hechos y a la impunidad", dijo. La organización planea reunir los datos de todos los casos y presentarlos ante el juez Rolando Vomero, que el domingo procesó con prisión -lo que implica que empieza el juicio- a los dos enfermeros y a otra enfermera por encubrimiento.
"La gente tiene miedo de denunciar en los centros de salud por las represalias que se puedan tomar después con sus familiares", aseguró Bouvier.
En la Unidad de Información al usuario del Ministerio de Salud Pública (MSP) -que fue reforzada a raíz del caso- se recibieron el martes 67 consultas de familiares de fallecidos en estos sanatorios, dijo ayer en conferencia de prensa Elena Clavel, directora general del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS).
En tanto, la Dirección General de Crimen Organizado, a cargo de la investigación policial, sumó más de 200 denuncias que ahora los investigadores deberán chequear.
Ni las autoridades sanitarias ni la Policía quieren manejar cifras o períodos en los que habrían actuado los enfermeros, que trabajaban desde hace más de una década en la salud, lo que alienta los temores de que las víctimas puedan ser decenas, o incluso centenares.
"No sabemos desde cuándo actuaban y probablemente nunca lo sepamos", admitió una fuente del Ministerio de Salud Pública (MSP). (AFP-NA)







