- Usted apuesta por una política sin ideología. Eso es sinónimo de gestorías.
- ¿De qué color político es una carretera?, ¿y una intervención quirúrgica?, ¿y las energías renovables? El 90% de las políticas no tienen color político.
- ¿La intervención quirúrgica? El bisturí no, pero sí que el que le opera sea el mejor. La educación y la sanidad es consecuencia de una apuesta política. - No es verdad ... (Discusión entre referentes del PP y PSOE español)
Este debate político, previo a los comicios de España -que ganó Mariano Rajoy (PP)- fue interesante de seguir en su momento. Rescato este ida y vuelta para apuntar a una idea que se puede ajustar al plano local. En el fondo, más allá del condimento ideológico que rodeó ese enfrentamiento, se desliza tibiamente una diferencia entre gestor y político; entre gestionar y hacer política. Por definición, el primero hace diligencias conducentes al logro de un negocio o de un deseo cualquiera
. Es la persona que cuida bienes, negocios o intereses ajenos, en pro de aquel a quien pertenecen
. El político -también por definición- es quien interviene en asuntos del Gobierno y negocios del Estado
. Hay una palabra común: negocios; es un dato al pasar, no para merituar ahora ni hacer alguna alusión irónica, por lo menos en esta columna. En cambio, sí se puede señalar, a partir de la realidad, que para la administración del Estado hay dirigentes con perfiles de gestores y de políticos, a los cuales los vaivenes económicos del país y de la provincia ponen a prueba.
Con mucho pragmatismo se puede sostener que en la función pública el buen gestor puede destacarse cuando la caja de recursos es importante. No le hacen falta habilidades políticas: la abundancia de fondos cubre cualquier drama social. Ahora bien, cuando la caja comienza a ponerse flaca, más vale que ese gestor tenga enormes habilidades políticas para sortear el trance. Para ser más claro, Néstor Kirchner tuvo habilidad política y fue un eficiente administrador de la caja y Cristina Fernández es una militante de la política que necesita mirar los números de los papeles que le pasan sus colaboradores económicos. Y al gobernador, José Alperovich, ¿qué perfil le cabe? Dinero no le faltó, la Nación lo trató demasiado bien en ese sentido -lo que agradece hasta el cansancio- y supo gestionar bien los recursos, especialmente en obras. Todo con dinero del poder central, incluyendo Lomas de Tafí. Se dice que por no poner un cartel diciendo que era un megaemprendimiento financiado por la Nación y con la imagen de Cristina, sufrió un tirón de orejas del Gobierno nacional. Se sugirió que "La Cámpora" lo demandó a los "K". O sea, no actuó como político hábil.
Ahora bien, hace una semana, el mandatario apuntó que no puede dar aumentos salariales porque le llega menos plata por coparticipación federal y porque en Rentas no ingresa lo suficiente.
"Al hacer más hospitales, pusimos más médicos; y al hacer más escuelas, más maestros", dijo, pareciéndose a uno de aquellos dos españoles. Reconoció que hizo política gestionando los dineros del Estado nacional y admite que ahora que mermaron los dineros, no puede satisfacer la demanda salarial de los estatales. ¿Cuál es la verdad? ¿Falla el gestor y aflora el político? El domingo, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, aseguró que no hay ningún retraso en los fondos coparticipables. Entonces, ¿Alperovich está olfateando alguna dificultad futura de caja? La decisión de aumentar los ingresos brutos puede ir por allí. En adelante, si la crisis económica gana espacio, se verá si deja de lado al gestor exitoso y si se puede meter en la piel de político ingenioso. Es la prueba que aún no dio.
- ¿De qué color político es una carretera?, ¿y una intervención quirúrgica?, ¿y las energías renovables? El 90% de las políticas no tienen color político.
- ¿La intervención quirúrgica? El bisturí no, pero sí que el que le opera sea el mejor. La educación y la sanidad es consecuencia de una apuesta política. - No es verdad ... (Discusión entre referentes del PP y PSOE español)
Este debate político, previo a los comicios de España -que ganó Mariano Rajoy (PP)- fue interesante de seguir en su momento. Rescato este ida y vuelta para apuntar a una idea que se puede ajustar al plano local. En el fondo, más allá del condimento ideológico que rodeó ese enfrentamiento, se desliza tibiamente una diferencia entre gestor y político; entre gestionar y hacer política. Por definición, el primero hace diligencias conducentes al logro de un negocio o de un deseo cualquiera
. Es la persona que cuida bienes, negocios o intereses ajenos, en pro de aquel a quien pertenecen
. El político -también por definición- es quien interviene en asuntos del Gobierno y negocios del Estado
. Hay una palabra común: negocios; es un dato al pasar, no para merituar ahora ni hacer alguna alusión irónica, por lo menos en esta columna. En cambio, sí se puede señalar, a partir de la realidad, que para la administración del Estado hay dirigentes con perfiles de gestores y de políticos, a los cuales los vaivenes económicos del país y de la provincia ponen a prueba.
Con mucho pragmatismo se puede sostener que en la función pública el buen gestor puede destacarse cuando la caja de recursos es importante. No le hacen falta habilidades políticas: la abundancia de fondos cubre cualquier drama social. Ahora bien, cuando la caja comienza a ponerse flaca, más vale que ese gestor tenga enormes habilidades políticas para sortear el trance. Para ser más claro, Néstor Kirchner tuvo habilidad política y fue un eficiente administrador de la caja y Cristina Fernández es una militante de la política que necesita mirar los números de los papeles que le pasan sus colaboradores económicos. Y al gobernador, José Alperovich, ¿qué perfil le cabe? Dinero no le faltó, la Nación lo trató demasiado bien en ese sentido -lo que agradece hasta el cansancio- y supo gestionar bien los recursos, especialmente en obras. Todo con dinero del poder central, incluyendo Lomas de Tafí. Se dice que por no poner un cartel diciendo que era un megaemprendimiento financiado por la Nación y con la imagen de Cristina, sufrió un tirón de orejas del Gobierno nacional. Se sugirió que "La Cámpora" lo demandó a los "K". O sea, no actuó como político hábil.
Ahora bien, hace una semana, el mandatario apuntó que no puede dar aumentos salariales porque le llega menos plata por coparticipación federal y porque en Rentas no ingresa lo suficiente.
"Al hacer más hospitales, pusimos más médicos; y al hacer más escuelas, más maestros", dijo, pareciéndose a uno de aquellos dos españoles. Reconoció que hizo política gestionando los dineros del Estado nacional y admite que ahora que mermaron los dineros, no puede satisfacer la demanda salarial de los estatales. ¿Cuál es la verdad? ¿Falla el gestor y aflora el político? El domingo, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, aseguró que no hay ningún retraso en los fondos coparticipables. Entonces, ¿Alperovich está olfateando alguna dificultad futura de caja? La decisión de aumentar los ingresos brutos puede ir por allí. En adelante, si la crisis económica gana espacio, se verá si deja de lado al gestor exitoso y si se puede meter en la piel de político ingenioso. Es la prueba que aún no dio.





