20 Marzo 2012 Seguir en 
Ya en tiempos remotos, el hombre tomó conciencia de que para vivir en comunidad eran indispensables normas que abarcaran a la totalidad, pensando siempre en el bien común. De ese modo, inventó la ley, es decir cada uno de los preceptos de obligado cumplimiento que una autoridad establece para regular, obligar o prohibir una cosa, generalmente en consonancia con la justicia y la ética, según una de las definiciones que brinda el diccionario. Existen sociedades muy organizadas que se caracterizan por el respeto a la ley; sin embargo, otras sobresalen por lo contrario. Elaboran constantemente normas, pero tanto gobernantes como gobernados son poco afectos a hacerlas cumplir y a acatarlas. Ello sucede, por ejemplo, en Tucumán, con los motociclistas que en los últimos años se han convertido en protagonistas de las transgresiones y de accidentes viales.
En una extensa nota en nuestra edición dominical, informamos que es muy bajo el porcentaje de los motociclistas que posee el seguro contra accidentes, que es obligatorio; y, por otro lado, casi no se registran multas por incumplir con esta obligación, según el Tribunal de Faltas. Para muchas firmas aseguradoras, las motos representan un pequeño porcentaje de las pólizas totales vigentes. La cobertura contra terceros cuesta entre $50 y $100, según la cilindrada del rodado, y las compañías que ofrecen seguro total cobran alrededor de $300 mensuales. El empleado de una firma indicó que los motociclistas que no trabajan en relación de dependencia pueden acceder a su protección contratando una póliza de accidentes personales. Curiosamente, las autoridades municipales y provinciales admitieron que el seguro contra terceros es uno de los requisitos exigidos por la ley para circular en moto, pero reconocieron que no es una prioridad para los controles diarios por las calles y rutas.
De acuerdo con recientes estadísticas, Tucumán figura en el cuarto lugar del ranking nacional, en lo que a venta de motos se refiere. Se estima que por día se compran 170 vehículos y en el parque automotor tucumano estos rodados suman ya los 250.000, cifra similar a la de los automóviles. A fines del año pasado difundimos datos coincidentes de los hospitales, de la Dirección de Transporte de la provincia, de la Policía Vial y de la asociación "Luchemos por la Vida", que indicaban que en 2011 alrededor del 75% de los heridos que habían sido atendidos en las guardias hospitalarias por accidentes de tránsito, viajaba en vehículos de dos ruedas; y en el 80 % de los decesos, había habido una moto involucrada. Se informó también que cuando hay heridos en un accidente con motos las víctimas quedan a la deriva. En el caso de aquellas que carecen de cobertura social, el Estado se hace cargo de los gastos de salud.
En muchos casos, una ley se elabora para proteger la vida de los ciudadanos, pero su aplicación depende de la autoridad. La norma que regula la circulación de motociclistas establece que para salir a la calle sus conductores deben tener seguro; sin embargo, este aspecto casi nunca se controla. Los seres humanos son el reflejo de la educación que reciben de sus padres y de la sociedad. Si quienes deben dar el ejemplo aplicando con rigor la ley no lo hacen, no se puede esperar que los demás la respeten. La solución no pareciera ser difícil si existiera la voluntad de modificar una realidad y de proteger verdaderamente la vida de los tucumanos.
En una extensa nota en nuestra edición dominical, informamos que es muy bajo el porcentaje de los motociclistas que posee el seguro contra accidentes, que es obligatorio; y, por otro lado, casi no se registran multas por incumplir con esta obligación, según el Tribunal de Faltas. Para muchas firmas aseguradoras, las motos representan un pequeño porcentaje de las pólizas totales vigentes. La cobertura contra terceros cuesta entre $50 y $100, según la cilindrada del rodado, y las compañías que ofrecen seguro total cobran alrededor de $300 mensuales. El empleado de una firma indicó que los motociclistas que no trabajan en relación de dependencia pueden acceder a su protección contratando una póliza de accidentes personales. Curiosamente, las autoridades municipales y provinciales admitieron que el seguro contra terceros es uno de los requisitos exigidos por la ley para circular en moto, pero reconocieron que no es una prioridad para los controles diarios por las calles y rutas.
De acuerdo con recientes estadísticas, Tucumán figura en el cuarto lugar del ranking nacional, en lo que a venta de motos se refiere. Se estima que por día se compran 170 vehículos y en el parque automotor tucumano estos rodados suman ya los 250.000, cifra similar a la de los automóviles. A fines del año pasado difundimos datos coincidentes de los hospitales, de la Dirección de Transporte de la provincia, de la Policía Vial y de la asociación "Luchemos por la Vida", que indicaban que en 2011 alrededor del 75% de los heridos que habían sido atendidos en las guardias hospitalarias por accidentes de tránsito, viajaba en vehículos de dos ruedas; y en el 80 % de los decesos, había habido una moto involucrada. Se informó también que cuando hay heridos en un accidente con motos las víctimas quedan a la deriva. En el caso de aquellas que carecen de cobertura social, el Estado se hace cargo de los gastos de salud.
En muchos casos, una ley se elabora para proteger la vida de los ciudadanos, pero su aplicación depende de la autoridad. La norma que regula la circulación de motociclistas establece que para salir a la calle sus conductores deben tener seguro; sin embargo, este aspecto casi nunca se controla. Los seres humanos son el reflejo de la educación que reciben de sus padres y de la sociedad. Si quienes deben dar el ejemplo aplicando con rigor la ley no lo hacen, no se puede esperar que los demás la respeten. La solución no pareciera ser difícil si existiera la voluntad de modificar una realidad y de proteger verdaderamente la vida de los tucumanos.





