Las fronteras jamás le cierran el paso al repudio, la indignación y la incomprensión. Menos a la sensibilidad y al dolor, para los que no influyen los nacionalismos, las diferencias políticas, religiosas, ni siquiera las deportivas. Ayer, la redacción se conmocionó con el irracional ataque contra niños de una escuela hebrea en Francia. La condena es poco para algo tan deleznable, como insuficientes los lamentos por los pequeños; esa tragedia marcó la mañana. Luego, fronteras adentro, la realidad llamó a los periodistas a concentrarse en los posibles temas de la portada. Así se decidió hacer "foco" en el aumento del precio del pan que, aunque dispar, incide en la economía familiar. "La revolución francesa empezó por una suba del pan", deslizó un periodista para justificar la elección. "Ese es el título, sin dudas", dijo otro para pedir el espacio central en la tapa con la nota del aumento de ingresos brutos.





