Obras de accesibilidad en la Universidad

19 Marzo 2012
Una buena parte de la sabiduría popular se concentra en el refranero. Las sentencias surgen de la observación de las acciones humanas. "En casa de herrero, cuchillo de palo" reza uno de los refranes más conocidos y hace referencia a aquel que se especializa en algo y no necesariamente aplica su conocimiento en su propia vida. A menudo, cuando se construyen ciudades no se piensa en las personas con discapacidades. De ese modo, hay cientos de edificios -públicos y privados- que carecen de la accesibilidad adecuada, restaurantes y bares que carecen de baños apropiados para estos ciudadanos con inconvenientes motrices -a veces se hallan en un primer piso-; esquinas sin rampas, veredas con superficies irregulares o en mal estado. Los arquitectos e ingenieros suelen ser, por lo general, los responsables de cuanto se proyecta y construye en una urbe.

Hace pocos días, una buena noticia se produjo en la Universidad Nacional de Tucumán. Se presentó oficialmente el convenio firmado entre la UNT y la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación mediante el cual se concretará una serie de obras de accesibilidad compartida entre las Facultades que funcionan en el Centro Herrera: Arquitectura, Ciencias Económicas, Ciencias Exactas y Agronomía y Zootecnia. El decano de Arquitectura dijo en la ocasión que se instalarán dos ascensores -serán compartidos con Ciencias Exactas-, donde funcionaban los primeros elevadores, colocados en los años 70, y que hace más de 20 no funcionan. "Esto es fundamental, ya que hoy no hay ninguna forma para que los discapacitados motrices suban. La Facultad tiene cuatro pisos y muchas escaleras", afirmó el académico y agregó que esta es una buena oportunidad para crear conciencia en los estudiantes: al hacer un edificio es fundamental pensar desde un principio en las necesidades y en las actividades a desarrollar, para que luego no sea difícil adaptarlo.

Se informó también que se colocará señalización en los accesos y en el hall de entrada, mobiliario adecuado (mesa portátil de apoyo para sillas de ruedas, mostradores de atención con zonas bajas, asientos en circulaciones extensas, sillas pupitre para zurdos), nuevo sistema de iluminación y espacios para discapacitados en los estacionamientos de las unidades académicas. En esta primera etapa se invertirán $585.518, que serán transferidos por la Nación y los responsables estimaron que en un mes, se abriría el llamado a licitación de los trabajos.

Se trata, por cierto, de una iniciativa positiva porque posiblemente en el futuro, habrá menos obstáculos urbanos, incluso en el seno de la misma Universidad. Recordemos que para que el Centro Cultural Virla fuese dotado de un elevador para discapacitados fue necesario llegar a instancias judiciales.

Los futuros profesionales egresarán tal vez con una conciencia diferente y a la hora de construir lo harán con criterios integradores, pensando no sólo en los ciudadanos "normales", sino en la sociedad toda. De ese modo, es posible que quienes trabajen en organismos municipales o provinciales, encargados de autorizar los anteproyectos, no dejarán pasar por alto estas falencias y cuando deban habilitar confiterías verificarán que haya accesos y baños adaptados para discapacitados. En suma, la Facultad de Arquitectura podrá decir en breve que el cambio empieza por casa.

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