Todo puede cambiar en cuestión de horas. Y hasta los líderes del mundo están al borde del "ratifique o rectifique". Lo demostró la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, al negar ayer que se haya inmiscuido en la inflación del Indec. Su par Cristina Fernández y el jefe de Estado chileno, Sebastián Piñera, ratificaron lazos de hermandad por el caso Malvinas. Y hasta un funcionario estadounidense tuvo que rectificar a otro británico respecto de que su país era neutral en la disputa por las islas. El "ratifique o rectifique" también se inmiscuyó en las estadísticas oficiales, mostrando a un Tucumán con un desempleo bajo, pero un trabajo en negro creciente. Y hasta se metió en cada uno de los hogares, como muestra la producción de "Tucumanos". Los jóvenes conviven y, luego de un tiempo, ratifican su amor en los papeles. Es el frenético ritmo que la noticia le imprime cotidianamente a la redacción.





