La profesión de entrenador tiene sus bondades, pero también sus dificultades. Ellos no juegan, no cometen penales ingenuos ni malogran goles con el arco vacío. Sin embargo, siempre terminan pagando los platos rotos. Son el fusible que está listo para ser cambiado cuando los resultados positivos deciden darle la espalda al equipo. Se sabe que viven presionados y en ocasiones son criticados hasta cuando sus equipos ganan. Pero a pesar de todo lo que deben soportar, nada justifica algunas actitudes como las de Pedro Monzón, JorgeLuis Ghiso y Alfio Basile. El entrenador de San Martín provocó un disturbio en el hotel donde se alojó la delegación y como respuesta a la recriminación de sus actos, agredió al gerente del club, Juan Carlos Ardiles. No sólo dañó su imagen. También afectó a una institución centenaria faltándoles el respeto a sus socios, hinchas y dirigentes. "Vitrola" se equivocó al responder los insultos luego del empate entre Atlanta y Atlético. No sólo la pasó muy mal al retirarse del estadio. También tuvo que renunciar al cargo. Y "Coco" encaró a los simpatizantes de Racing, cansados de tantas frustraciones, luego de la derrota a manos de Banfield. "Los peleo a todos", respondió en tono desafiante. A esto hay que sumarle la discusión de vestuario de Julio Falcioni con algunos jugadores de Boca en Venezuela. ¿Qué les pasa a los técnicos? Tal vez necesitan un tranquilizante.





