El fenómeno climático conocido como La Niña, responsable de la sequía que afectó al área agrícola nacional en los últimos meses podría haber llegado a su punto más elevado y disminuiría entre marzo y mayo, según un reciente informe difundido por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Los daños que ocasionó el fenómeno climático fueron diversos en el país, con impacto especial en cultivos claves, como la soja y el maíz. En Tucumán, los efectos recayeron sobre las producciones más importantes de la provincia, como el limón, la caña y la soja. O sea que, de movida, habrá menos ingresos para estos sectores productivos y para la economía tucumana en general.
Las lluvias registradas en la última semana en Argentina favorecieron a los resecos cultivos de soja, pero hay zonas que requieren más agua para contrarrestar los daños de una larga sequía, que en algunas zonas ya son irreversibles. Desde el Ministerio de Agricultura se estimó que la cosecha de soja 2011/12 sería de al menos 47 millones de toneladas. Al comienzo de la temporada, el Gobierno esperaba una producción de entre 52 y 53 millones de toneladas. En esta línea, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) la semana pasada redujo sus estimaciones de cosecha 2011-2012 para la Argentina, por segundo mes consecutivo, de 26 a 22 millones de toneladas en el caso del maíz, y de 50,5 a 48 millones en el de soja, como consecuencia de la sequía. El informe, además, redujo las estimaciones de soja en Brasil, en dos millones de toneladas, de 74 millones a 72 millones.
En Argentina, según el Ministerio de Agricultura, la oleaginosa que fue sembrada en forma tardía -como estrategia de los agricultores para intentar escapar del impacto de la sequía- se encuentra en general en mejores condiciones, aunque necesitará más lluvias para desarrollarse en niveles de humedad normales.
El impacto en Tucumán
En Tucumán, los cultivos o producciones que fueron alcanzados por la sequía son precisamente los más importantes para la economía provincial, tanto por los recursos que generan para la provincia en general, como por el efecto que tienen en la demanda laboral y como por el rol que desarrollan como polo impulsor de otras actividades. Es claro que si al limón, a la caña de azúcar y a la soja les van mal, es probable que la economía provincial se resienta, porque habrá mucho menos dinero que lo previsto circulando en el mercado. Si las cosechas son malas, se perjudican los directamente vinculados con el cultivo afectado y también el comercio, el transporte y las finanzas públicas. Aunque todavía se desconoce el real alcance del déficit hídrico en el campo tucumano, a causa de lo dispares que fueron las pocas lluvias registradas en los últimos cuatro meses, algunos operadores aseguran que no se pueden esperar pérdidas inferiores a los $ 1.500 millones sólo como consecuencia de la seca. Luego, a medida que avance el proceso productivo se sabrá en detalle el impacto de la falta de humedad, y se podrá tener una idea global de las pérdidas, en especial cuando se supere el período de posibles heladas, que podría agudizar aún más las pérdidas en azúcar y en limón. Las estadísticas de los últimos años señalan que las temperaturas inferiores al cero grado centígrado se vienen sucediendo con sorprendente continuidad, con alta afectación a la caña y a los cítricos tucumanos, de manera que sería razonable esperar nuevas manifestaciones climáticas de este tipo este año.
Las lluvias registradas en la última semana en Argentina favorecieron a los resecos cultivos de soja, pero hay zonas que requieren más agua para contrarrestar los daños de una larga sequía, que en algunas zonas ya son irreversibles. Desde el Ministerio de Agricultura se estimó que la cosecha de soja 2011/12 sería de al menos 47 millones de toneladas. Al comienzo de la temporada, el Gobierno esperaba una producción de entre 52 y 53 millones de toneladas. En esta línea, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) la semana pasada redujo sus estimaciones de cosecha 2011-2012 para la Argentina, por segundo mes consecutivo, de 26 a 22 millones de toneladas en el caso del maíz, y de 50,5 a 48 millones en el de soja, como consecuencia de la sequía. El informe, además, redujo las estimaciones de soja en Brasil, en dos millones de toneladas, de 74 millones a 72 millones.
En Argentina, según el Ministerio de Agricultura, la oleaginosa que fue sembrada en forma tardía -como estrategia de los agricultores para intentar escapar del impacto de la sequía- se encuentra en general en mejores condiciones, aunque necesitará más lluvias para desarrollarse en niveles de humedad normales.
El impacto en Tucumán
En Tucumán, los cultivos o producciones que fueron alcanzados por la sequía son precisamente los más importantes para la economía provincial, tanto por los recursos que generan para la provincia en general, como por el efecto que tienen en la demanda laboral y como por el rol que desarrollan como polo impulsor de otras actividades. Es claro que si al limón, a la caña de azúcar y a la soja les van mal, es probable que la economía provincial se resienta, porque habrá mucho menos dinero que lo previsto circulando en el mercado. Si las cosechas son malas, se perjudican los directamente vinculados con el cultivo afectado y también el comercio, el transporte y las finanzas públicas. Aunque todavía se desconoce el real alcance del déficit hídrico en el campo tucumano, a causa de lo dispares que fueron las pocas lluvias registradas en los últimos cuatro meses, algunos operadores aseguran que no se pueden esperar pérdidas inferiores a los $ 1.500 millones sólo como consecuencia de la seca. Luego, a medida que avance el proceso productivo se sabrá en detalle el impacto de la falta de humedad, y se podrá tener una idea global de las pérdidas, en especial cuando se supere el período de posibles heladas, que podría agudizar aún más las pérdidas en azúcar y en limón. Las estadísticas de los últimos años señalan que las temperaturas inferiores al cero grado centígrado se vienen sucediendo con sorprendente continuidad, con alta afectación a la caña y a los cítricos tucumanos, de manera que sería razonable esperar nuevas manifestaciones climáticas de este tipo este año.





