Si alguna conclusión puede sacarse de los primeros 34 días del año es que nada ha cambiado en la política tucumana. En realidad, las viejas mañas parecen haberse profundizado, porque lo que se dice públicamente en nada guarda relación con lo que se vive. Hasta los conflictos que surgieron demuestran la espiral en la que se mueve la política local.
Las reformas inconsultas al Código Tributario que aplicó el alperovichismo no son más que un dejà vu de la pulseada de 2006. Incluso las fechas son coincidentes: aquella vez, el oficialismo también eligió a las entidades profesionales y empresariales como blanco en el primer mes del año. El gobernador, José Alperovich, sostiene ante los micrófonos que está dispuesto al diálogo y a escuchar propuestas. Pero no a formular cambios en lo que la Cámara, intempestivamente, convirtió en ley a fines de diciembre. La cronología no deja lugar a dudas: las 72 modificaciones a los procedimientos tributarios y a las bases imponibles esparcidas en 122 páginas tuvieron un veloz trámite: el viernes 16 de diciembre ingresaron a la Legislatura. Y el martes siguiente ya obtuvieron dictamen de comisión para ser aprobados dos días después.
Dentro del placard
El fogoneo kirchnerista a una reforma constitucional para habilitar un tercer mandato de Cristina no tiene nada que envidiarle a los balbuceos que, cada tanto, saca del placard el alperovichismo.
"Hoy, en la agenda de nadie está la reforma de la Constitución", dijo Alperovich hace pocos días, para desechar que la provincia se impregne del reformismo nacional. Aunque a largo plazo, en su cabeza sí está la idea de acceder a un cuarto mandato consecutivo. Políticamente ni este año ni el próximo representan un desafío para el PE. Sin elecciones a la vista, el gobernador reiteró a los suyos que no es momento de aventar los bríos reformistas. Pero al inicio de 2014 podría reeditarse la discusión. ¿De qué dependerá? Básicamente, del poder que aún conserve y del resultado de las legislativas nacionales de octubre de 2013.
Otro nombre, el mismo modo
A pocos días de que la Casa de Gobierno afronte las paritarias con los docentes, la noticia de que los legisladores se subieron un 33% la dieta en el más absoluto secreto resulta, cuanto menos, una cachetada a la súplica oficial de que el techo de aumento para los estatales ronde el 18%. A juzgar por sus actos, Juan Manzur hizo escuela en la conducción de la Legislatura, porque Regino Amado parece empecinado en repetir sus pasos y sus modos. En febrero de 2009, también LA GACETA dio cuenta de que, tres meses antes, se había firmado una suba salarial secreta para los legisladores. Aquella vez, el escándalo hizo que el gobernador le pidiera a Manzur que reculara. ¿Y ahora?
Se ve, los movimientos del alperovichismo son cíclicos. Y sus argumentos, también. Hasta Alperovich volvió a utilizar bigotes... después de un año.
No obstante, el que sí sorprendió con sus movimientos es el ex radical y ex opositor Roberto Palina. El ahora alperovichista fue imprevisible en los últimos años: fue aliado de Esteban Jerez, de Gumersindo Parajón, de Ariel García y hasta del peronista Oscar Godoy. Pero se habrá mareado de tantos surcos políticos extravagantes que venía marcando, porque en las últimas semanas se dedicó a cuestionar periodistas antes que a dar explicaciones públicas sobre la polémica ocupación de un terreno en Concepción.
Al fin y al cabo, que se haya renovado el año no necesariamente implica que vayan a cambiar las mañas.
Las reformas inconsultas al Código Tributario que aplicó el alperovichismo no son más que un dejà vu de la pulseada de 2006. Incluso las fechas son coincidentes: aquella vez, el oficialismo también eligió a las entidades profesionales y empresariales como blanco en el primer mes del año. El gobernador, José Alperovich, sostiene ante los micrófonos que está dispuesto al diálogo y a escuchar propuestas. Pero no a formular cambios en lo que la Cámara, intempestivamente, convirtió en ley a fines de diciembre. La cronología no deja lugar a dudas: las 72 modificaciones a los procedimientos tributarios y a las bases imponibles esparcidas en 122 páginas tuvieron un veloz trámite: el viernes 16 de diciembre ingresaron a la Legislatura. Y el martes siguiente ya obtuvieron dictamen de comisión para ser aprobados dos días después.
Dentro del placard
El fogoneo kirchnerista a una reforma constitucional para habilitar un tercer mandato de Cristina no tiene nada que envidiarle a los balbuceos que, cada tanto, saca del placard el alperovichismo.
"Hoy, en la agenda de nadie está la reforma de la Constitución", dijo Alperovich hace pocos días, para desechar que la provincia se impregne del reformismo nacional. Aunque a largo plazo, en su cabeza sí está la idea de acceder a un cuarto mandato consecutivo. Políticamente ni este año ni el próximo representan un desafío para el PE. Sin elecciones a la vista, el gobernador reiteró a los suyos que no es momento de aventar los bríos reformistas. Pero al inicio de 2014 podría reeditarse la discusión. ¿De qué dependerá? Básicamente, del poder que aún conserve y del resultado de las legislativas nacionales de octubre de 2013.
Otro nombre, el mismo modo
A pocos días de que la Casa de Gobierno afronte las paritarias con los docentes, la noticia de que los legisladores se subieron un 33% la dieta en el más absoluto secreto resulta, cuanto menos, una cachetada a la súplica oficial de que el techo de aumento para los estatales ronde el 18%. A juzgar por sus actos, Juan Manzur hizo escuela en la conducción de la Legislatura, porque Regino Amado parece empecinado en repetir sus pasos y sus modos. En febrero de 2009, también LA GACETA dio cuenta de que, tres meses antes, se había firmado una suba salarial secreta para los legisladores. Aquella vez, el escándalo hizo que el gobernador le pidiera a Manzur que reculara. ¿Y ahora?
Se ve, los movimientos del alperovichismo son cíclicos. Y sus argumentos, también. Hasta Alperovich volvió a utilizar bigotes... después de un año.
No obstante, el que sí sorprendió con sus movimientos es el ex radical y ex opositor Roberto Palina. El ahora alperovichista fue imprevisible en los últimos años: fue aliado de Esteban Jerez, de Gumersindo Parajón, de Ariel García y hasta del peronista Oscar Godoy. Pero se habrá mareado de tantos surcos políticos extravagantes que venía marcando, porque en las últimas semanas se dedicó a cuestionar periodistas antes que a dar explicaciones públicas sobre la polémica ocupación de un terreno en Concepción.
Al fin y al cabo, que se haya renovado el año no necesariamente implica que vayan a cambiar las mañas.
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