28 Enero 2012 Seguir en 
BAGDAD.- Un atentado suicida con un coche bomba cerca de un mercado de Zaafarabiya, un barrio capitalino donde residen chiítas, dejó ayer un saldo provisional de 31 muertos y unos sesenta heridos, según anunciaron fuentes médicas y policiales.
La explosión se produjo cerca de donde unas 150 personas asistían al entierro de tres personas muertas un día antes en Bagdad, cuando el vehículo en el que viajaban fue tiroteado por desconocidos. "El terrorista suicida no pudo llegar hasta la comisaría local de la Policía y se hizo explotar cerca del mercado", declaró el portavoz de seguridad de la ciudad, Qassim al Musaui.
Irak vive desde hace un mes una grave crisis política que enfrenta al primer ministro chiíta, Nuri al Maliki, con al bloque Iraqiya, apoyado por los suníes. Más de 320 personas, entre ellas numerosos peregrinos chiítas, murieron en atentados desde el retiro de las tropas estadounidenses del país, a mediados de diciembre, tras nueve años de ocupación. Las autoridades iraquíes culpan a los insurgentes de llevar la tensión sectaria al borde de la guerra civil, como la que ocurrió entre 2006 y 2007, cuando miles de personas fallecieron en episodios de violencia.
La situación política interna empeoró considerablemente con el dictado de la orden de arresto contra el vicepresidente sunita Tarek al Hachemi, acusado de terrorismo, y el pedido de Al Maliki al Parlamento para que se destituya al viceprimer ministro, el también sunita Saleh al Mutlaq.
Contra la pena de muerte
El Gobierno alemán que encabeza la canciller, Ángela Merkel, se manifestó ayer "extraordinariamente consternado" por el incremento de las ejecuciones en Irak y reclamó el fin inmediato de la pena de muerte, como respuesta a las 34 sentencias cumplidas en el país árabe en este mes.
El vocero gubernamental germano, Steffen Seibert, señaló no se habían esclarecido las causas de los acontecimientos que derivaron en las sentencias al castigo capital. Merkel estudiará las acciones del régimen de Bagdad junto con los miembros de la Unión Europea.
La Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Navanethem Pillay, ya protestó por la ejecución masiva y calculó que, desde 2004, fueron condenadas a muerte más de 1.200 personas en Irak; pero la cifra de ejecuciones finales es todavía un misterio. (Télam-DPA)
La explosión se produjo cerca de donde unas 150 personas asistían al entierro de tres personas muertas un día antes en Bagdad, cuando el vehículo en el que viajaban fue tiroteado por desconocidos. "El terrorista suicida no pudo llegar hasta la comisaría local de la Policía y se hizo explotar cerca del mercado", declaró el portavoz de seguridad de la ciudad, Qassim al Musaui.
Irak vive desde hace un mes una grave crisis política que enfrenta al primer ministro chiíta, Nuri al Maliki, con al bloque Iraqiya, apoyado por los suníes. Más de 320 personas, entre ellas numerosos peregrinos chiítas, murieron en atentados desde el retiro de las tropas estadounidenses del país, a mediados de diciembre, tras nueve años de ocupación. Las autoridades iraquíes culpan a los insurgentes de llevar la tensión sectaria al borde de la guerra civil, como la que ocurrió entre 2006 y 2007, cuando miles de personas fallecieron en episodios de violencia.
La situación política interna empeoró considerablemente con el dictado de la orden de arresto contra el vicepresidente sunita Tarek al Hachemi, acusado de terrorismo, y el pedido de Al Maliki al Parlamento para que se destituya al viceprimer ministro, el también sunita Saleh al Mutlaq.
Contra la pena de muerte
El Gobierno alemán que encabeza la canciller, Ángela Merkel, se manifestó ayer "extraordinariamente consternado" por el incremento de las ejecuciones en Irak y reclamó el fin inmediato de la pena de muerte, como respuesta a las 34 sentencias cumplidas en el país árabe en este mes.
El vocero gubernamental germano, Steffen Seibert, señaló no se habían esclarecido las causas de los acontecimientos que derivaron en las sentencias al castigo capital. Merkel estudiará las acciones del régimen de Bagdad junto con los miembros de la Unión Europea.
La Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Navanethem Pillay, ya protestó por la ejecución masiva y calculó que, desde 2004, fueron condenadas a muerte más de 1.200 personas en Irak; pero la cifra de ejecuciones finales es todavía un misterio. (Télam-DPA)







