Amaya es partidario de crear la Policía Municipal
"Debe hacer respetar los espacios públicos y ciudadanos, como los parques, las plazas y las áreas peatonales", propone el intendente. Zaffaroni, juez de la Corte, se pronunció en favor de que haya fuerzas comunales bonaerenses y actualizó una larga discusión estatal.
El iniciático 2012 vuelve a poner sobre el tapete político el debate sobre las policías municipales.
En el orden nacional, es Eugenio Zaffaroni, vocal de la Corte Suprema, el que ha actualizado la cuestión. El magistrado sostiene que son las municipalidades las que mayor contacto tienen con los vecinos y que a ellas, concretamente, se les debería transferir la denominada policía de calle, presupuesto incluido. El asunto es una pretensión de larga data de los intendentes bonaerenses. Además del manejo de la seguridad, donde hace hincapié el juez supremo, concretar la medida les permitiría acceder a más recursos del presupuesto provincial, nada menos que en un año que promete ajustes.
En Tucumán, la discusión saca del letargo una vieja aspiración de las autoridades capitalinas, aunque para las sucesivas intendencias, la idea de contar con una fuerza de seguridad propia, antes que con lo económico, siempre estuvo vinculada con los vendedores ambulantes. Ese objetivo, hoy, no ha cambiado.
Niveles
"En la provincia de Buenos Aires, la primera medida que tomaría es municipalizar la policía de seguridad de calle. Transferir la policía de seguridad a los municipios. No lo podés hacer a nivel de todo un Estado con millones de habitantes. Lo tenés que hacer a nivel de manifestación terciaria del Estado, la presencia del Estado que está más en contacto con el ciudadano, que son los municipios", manifestó el magistrado durante una entrevista concedida al diario El Atlántico, de Mar del Plata.
"Al intendente hay que darle las mismas facultades que tiene el gobernador para que maneje su policía. Cuando la gente va a reclamar seguridad, se la reclama a su intendente, que no maneja a la policía. Por ende, ¿qué seguridad le puede proveer?", inquirió.
LA GACETA consultó sobre este pronunciamiento Domingo Amaya, quien manifestó que comparte la idea de crear una policía municipal. A diferencia de Zaffaroni, el intendente de San Miguel de Tucumán no habla de municipalizar la Policía de Tucumán sino de, consensos y estudios mediante, crear una fuerza capitalina, con características particulares.
"Desde la Federación Argentina de Municipios se viene trabajando desde hace mucho tiempo sobre iniciativas vinculadas con las policías municipales. Tanto en el orden nacional como a nivel de la La Federación Latinoamericana de Ciudades, Municipios y Asociaciones de Gobiernos Locales. Entendemos que las políticas de seguridad ciudadana tienen que ser llevadas adelante por los gobiernos de la Nación y de las provincias. Ellos son los que deben articularla. Las policías municipales, en tanto, deben ocuparse de regular la convivencia entre los ciudadanos y emplear elementos disuasivos", manifestó.
El titular del Ejecutivo municipal subraya que no está de acuerdo con que una policía comunal usase armas letales. "Mi postura es que deben utilizar elementos de disuasión", puntualizó.
Incumbencias
Aunque no lo mencionó, de las declaraciones de Amaya surge con claridad que uno de los objetivos de la fuerza con la que le gustaría contar se vincula con la erradicación de la venta ambulante. "Esta policía municipal también debe funcionar y hacer respetar los espacios públicos y ciudadanos, como los parques, las plazas o las áreas peatonales, para facilitar una buena convivencia", definió el intendente.
No es historia nueva para los tucumanos. Durante la primera mitad de los 90, cuando gobernaba el peronista Ramón Ortega y el intendente era el republicano Rafael Bulacio, la Municipalidad reclamaba airadamente que no recibía el apoyo de la Policía de la Provincia para poder llevar adelante operativos, mientras que desde la Casa de Gobierno advertían que no avalarían la erradicación de los vendedores ambulantes en los términos que pretendía la intendencia.
Amaya se declara partidario de que haya un trabajo conjunto de las diversas fuerzas. "La seguridad es un tema sumamente importante para la comunidad. Las policías de orden federal y las provinciales deben combinar esfuerzos. Y la municipal tendría que encargarse de los controles propios de la ciudad, incluyendo la nocturnidad. Es decir, boliches y bailes", concluyó.
En el orden nacional, es Eugenio Zaffaroni, vocal de la Corte Suprema, el que ha actualizado la cuestión. El magistrado sostiene que son las municipalidades las que mayor contacto tienen con los vecinos y que a ellas, concretamente, se les debería transferir la denominada policía de calle, presupuesto incluido. El asunto es una pretensión de larga data de los intendentes bonaerenses. Además del manejo de la seguridad, donde hace hincapié el juez supremo, concretar la medida les permitiría acceder a más recursos del presupuesto provincial, nada menos que en un año que promete ajustes.
En Tucumán, la discusión saca del letargo una vieja aspiración de las autoridades capitalinas, aunque para las sucesivas intendencias, la idea de contar con una fuerza de seguridad propia, antes que con lo económico, siempre estuvo vinculada con los vendedores ambulantes. Ese objetivo, hoy, no ha cambiado.
Niveles
"En la provincia de Buenos Aires, la primera medida que tomaría es municipalizar la policía de seguridad de calle. Transferir la policía de seguridad a los municipios. No lo podés hacer a nivel de todo un Estado con millones de habitantes. Lo tenés que hacer a nivel de manifestación terciaria del Estado, la presencia del Estado que está más en contacto con el ciudadano, que son los municipios", manifestó el magistrado durante una entrevista concedida al diario El Atlántico, de Mar del Plata.
"Al intendente hay que darle las mismas facultades que tiene el gobernador para que maneje su policía. Cuando la gente va a reclamar seguridad, se la reclama a su intendente, que no maneja a la policía. Por ende, ¿qué seguridad le puede proveer?", inquirió.
LA GACETA consultó sobre este pronunciamiento Domingo Amaya, quien manifestó que comparte la idea de crear una policía municipal. A diferencia de Zaffaroni, el intendente de San Miguel de Tucumán no habla de municipalizar la Policía de Tucumán sino de, consensos y estudios mediante, crear una fuerza capitalina, con características particulares.
"Desde la Federación Argentina de Municipios se viene trabajando desde hace mucho tiempo sobre iniciativas vinculadas con las policías municipales. Tanto en el orden nacional como a nivel de la La Federación Latinoamericana de Ciudades, Municipios y Asociaciones de Gobiernos Locales. Entendemos que las políticas de seguridad ciudadana tienen que ser llevadas adelante por los gobiernos de la Nación y de las provincias. Ellos son los que deben articularla. Las policías municipales, en tanto, deben ocuparse de regular la convivencia entre los ciudadanos y emplear elementos disuasivos", manifestó.
El titular del Ejecutivo municipal subraya que no está de acuerdo con que una policía comunal usase armas letales. "Mi postura es que deben utilizar elementos de disuasión", puntualizó.
Incumbencias
Aunque no lo mencionó, de las declaraciones de Amaya surge con claridad que uno de los objetivos de la fuerza con la que le gustaría contar se vincula con la erradicación de la venta ambulante. "Esta policía municipal también debe funcionar y hacer respetar los espacios públicos y ciudadanos, como los parques, las plazas o las áreas peatonales, para facilitar una buena convivencia", definió el intendente.
No es historia nueva para los tucumanos. Durante la primera mitad de los 90, cuando gobernaba el peronista Ramón Ortega y el intendente era el republicano Rafael Bulacio, la Municipalidad reclamaba airadamente que no recibía el apoyo de la Policía de la Provincia para poder llevar adelante operativos, mientras que desde la Casa de Gobierno advertían que no avalarían la erradicación de los vendedores ambulantes en los términos que pretendía la intendencia.
Amaya se declara partidario de que haya un trabajo conjunto de las diversas fuerzas. "La seguridad es un tema sumamente importante para la comunidad. Las policías de orden federal y las provinciales deben combinar esfuerzos. Y la municipal tendría que encargarse de los controles propios de la ciudad, incluyendo la nocturnidad. Es decir, boliches y bailes", concluyó.







